Historia del vestido y de la moda

ISBN 978-84-88615-19-1

Depósito Legal V-4809-2009

(C) Maria de Perinat, 1997

(C) EDYM, España, 1998-2010

 
Historia de la moda /11

de 1939 a 1959

 

 
6.11 Cristóbal Balenciaga

En el cierre de los establecimientos de alta costura de Cristóbal Balenciaga (San Sebastián, París, Barcelona y Madrid, todos cerraron a la vez) inciden cuatro poderosos vectores que le son contrarios: 

La pujante industrialización del prêt-à-porter que, a su vez, responde al consumo masivo del producto de moda. 

El cambio que se da en las relaciones laborales dentro de la industria (jornada laboral, salarios, costes sociales, etc), cambio al que no se sometieron las casas Balenciaga. Prueba de ello, según parece ser, que la liquidación por cierre de sus empresas (indemnizaciones por despidos, etc) absorbieron casi la totalidad del patrimonio Balenciaga. 

El régimen fiscal y monetario, sobre todo en operaciones de importación/exportación, por parte de las políticas de De Gaulle y de los gobiernos de los Estados Unidos, es un gravamen muy alto que perjudica notablemente a las ventas de su producción al extranjero. 

El movimiento del 68 francés reorienta nuevamente el consumo de moda hacia la juventud: exige precios más baratos y desvía la atención de las clases más altas, que formaban la clientela Balenciaga. El final del 68 es el final del pequeño imperio Balenciaga. 

 

 

Vestido de cóctel EISA. Vestido de cóctel, línea tulipán, realizado en raso de seda rojo con calandrados en líneas horizontales y estampado floral en negro. El cuerpo tiene escote barco en delantero y en uve en la espalda, lleva manga japonesa de largo tres cuartos y corte a cintura. La falda tulipán, va ligeramente fruncida y cortada al bies en la espalda. Tiene cinturilla interior en Gros de Nápoles con seis ballenas y canesú interior delantero en organza de seda roja. Cristóbal Balenciaga, 1956-58. Museo del Traje, CIPE, Madrid. Donación: hijas de María Luisa Giménez Altolaguirre. Foto del Museo.   Vestido de cóctel EISA, en organza beige con motivos espolinados en hilo entorchado dorado. El cuerpo esta ajustado con pinzas y lleva escote amplio redondeado en delantero y en pico en la espalda. La falda a media pierna, va fruncida y con abundante vuelo. En la cintura una ancha banda, en terciopelo liso de seda color rojo, anudada en lazo sobre el costado izquierdo. Cristóbal Balenciaga, ca. 1955 ca. Museo del Traje, CIPE, Madrid. Foto del Museo.
 

A la muerte de Cristóbal Balenciaga, los alumnos más aventajados de este gran maestro se independizan y asumen el nuevo liderazgo para los nuevos tiempos a los que se supieron adaptar: Givenchy, Ungaro, Paco Rabane. Chanel, que fuera asidua proveedora de los establecimientos Balenciaga, continúa con su propia casa hasta la actualidad, como casi exclusivo ejemplo de independencia creadora. A Givenchy se debe no sólo la divulgación de la mejor opinión crítica sobre el maestro sino la continuación de lo que fue la filosofía Balenciaga y sus líneas maestras en la confección. En la actualidad existe la firma BALENCIAGA como marca comercial de productos de moda. Balenciaga es una gran maestro del oficio y de la profesión (los demás son diseñadores, dijo Chanel para distinguirlo a él con total precisión), de la alta costura y de la moda. De los españoles, el más grande. Pero es, además, una larga historia de moda por sí mismo, por su personalidad convertida en mito, y porque él vistió a los más grandes personajes de la historia que le era contemporánea. Cuentan las propietarias de esos vestidos Balenciaga que los transmiten de madres a hijas y que vuelven a vestirlos sin un sólo arreglo, sin una transformación.

Desde el punto de vista de los profesionales de la moda en España (un punto más que diferente al de París, Londres, Nueva York o Tokio), algunos tenemos la apenada impresión de haberle conocido a Balenciaga en un tiempo en que el acceso al conocimiento lo teníamos bastante restringido. Nos hubiera ayudado mucho a todos si hubiera vivido al menos dos veces, dándonos tiempo a que su conocimiento nos hubiera instruido mucho más. Balenciaga es un gran libro de texto que mantenemos casi cerrado; sin ser francés, París ha aprendido de él más que nosotros.

Por esta razón, en España, y por otras en otros países, razones misteriosas y aún no descifradas, Balenciaga representa también un mito, un ser con influencias subliminales y contundentes a la vez. En Madrid le preguntaron una vez a Hubert de Givenchy qué perfume usaba. Ho Hang de Balenciaga -dijo-, me pongo un poco en el hombro y siento que Cristóbal me protege.* También Hubert de Givenchy dirá: He tenido dos privilegios en mi vida: haber sido el amigo de dos personas de un talento remarcable, Cristóbal Balenciaga y Audrey Hepburn. Cada una me dio algo excepcional que a día de hoy todavía llevo conmigo.

 

* Laura Luceño, Museo del Traje, CIPE, Madrid, 2009.

 

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