Historia del Vestido y de la Moda

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ISBN 978-84-88615-19-1

Depósito Legal V-4809-2009

(C) María de Perinat, 1997

(C) EDYM, España, 1998-2010

 
Historia de la moda / 13
La moda y el look 
 

 

Cuarta parte. 16. La moda y el look. 16. La crisis de la moda. 17. La moda del diseño: el look.

 

 

16. La crisis de la moda

La mayoría de los historiadores y sociólogos de la moda fijan el nacimiento de ésta en las Leyes Suntuarias promulgadas en Europa en el siglo XIV y XV. Naturalmente esta fecha se refiere nada más que al mundo occidental contemporáneo y excluye, además, la antigüedad de otras civilizaciones, como la Grecia y Roma clásicas, la egipcia y las orientales. Las leyes suntuarias atienden a la reglamentación del vestido y no a la moda. Más aún: fue la moda la que superó aquellas rígidas normas, y subsistió a pesar de ellas. Aquí hemos inaugurado la moda con Poiret y con la industrialización textil, el telar mecánico y la máquina de coser. Los principios están, pues, bien alejados uno del otro. La razón y el significado de las leyes suntuarias quedó históricamente apartado del contexto de moda y sólo sirve actualmente para soportar determinados argumentos sociológicos que algunos ensayistas utilizan para cuestionar aspectos de la moda actual o reciente y explicar el invento imaginario que llaman crisis actual de la moda

 

17. La moda del diseño: el look

Se han mostrado en el presente capítulo tres aspectos esenciales de la moda actual: 

    • La falta de tendencias nuevas, junto a la homogeneización de las anteriores en una sola.

    • La recuperación de las tendencias esenciales hacia lo perenne de la moda. 

    • La concentración de la oferta de moda en cuanto a los agentes; y su diversificación en cuanto a los productos. 

Dicho esto, salgamos de la circunspección de la moda en el vestido, para situarnos ante un panorama general de nuestra forma de vida, en la que el cuidado y refinamiento que hemos dedicado a la vestimenta exterior ya no es privativo de ella, antes bien abarca toda nuestra actividad, en el trabajo, en el ocio y en el descanso. Esto, que en sí ya es un cambio de rumbo en nuestra preocupación por los signos externos de nuestra personalidad, aun llamándolo moda, no es tampoco el único cambio, porque lo externo lo hemos ligado a lo físico propio, a lo interno, e incluso a lo íntimo. No viene al caso averiguar cuánto ha influido la moda en estas nuevas actitudes, cuánto de nuestro hábito por cuidar nuestro vestido nos ha acostumbrado a cuidar otros aspectos externos, cada vez más, hasta terminar por ramificar la moda a todo lo que llevamos encima. A la moda del vestido se sumaban los complementos que también se diseñaron: los perfumes, los de marroquinería, los pañuelos, etc., más tarde las gafas; pero terminó por "complementarse" con todo: con los artículos de viaje, con el coche y con la vivienda muy especialmente.

 

 
  • El diseño se amplía a todo lo útil (o susceptible de serlo)

  • El vestido no es el signo externo de la personalidad sino uno de los signos

  • El ciudadano se preocupa por todos los aspectos externos

  • La moda no es una sino varias y también varios los motivos-objeto de moda

Las personas preocupadas porque su calidad de vida transcienda a su ámbito social no se queda en cuidar sólo su vestido sino toda su apariencia, su cuerpo y su comportamiento. La moda tradicional del vestido, en vez de circunscribirse sólo a él, se ha adueñado de todo el cuerpo y constituye el look personal. En términos de moda, el estado del bienestar significa estar bien de aspecto ante uno mismo. Y esta moda consiste en cuidar el cuerpo: bien conformado, musculado, sano por dentro y por fuera, sano en el aspecto y sano de salud.

Yoshi Yamamoto: Cuando veo la importancia que ha adquirido el cuerpo, con la cosmética y la cirugía plástica, me pregunto si son necesarios los vestidos.

      CONCLUSIÓN
      En cuanto a las tendencias de moda, no es que hayan dejado de existir; al contrario, han quedado definitivamente sentadas. La moda del vestido no está en crisis; forma parte de la moda en general, que hemos ampliado tanto como el horizonte de nuestra vida. Y en cuanto al vestido, el profesional de este debe saber que sigue necesitando confección, patronaje, diseño y telas.

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