El jubón que visten los hombres aparece con hombreras, para ampliar
los hombros y perfilar el torso.
El jubón femenino es ajustado y lleva unas faldillas que van
cosidas al jubón a la altura de la cintura, ampliando las caderas; para
sujetar las faldillas en esta posición, se colocaba un rollo de tela relleno
(el verdugado de tambor) debajo de la falda.
A partir del 1680, la blusa-cuerpo con ballenas es rígida, ajustada
y alargada, con las mangas cortas y ahuecadas dejando pasar las de la
camisa, también ahuecadas y terminadas por un volante de encaje.
Para defenderse del frío, las mujeres llevan vestidos superpuestos.
Manteletas, en forma de bufanda, incorporan un capuchón.
El longevo rey de Francia, Luis XIV, sufre una enfermedad que lo deja
calvo: aparece la peluca, que no tardando mucho va a ser un furor de
moda.
Lo que hoy llamamos trajes regionales un cada uno de los países
europeos, en realidad son los trajes que Europa viste en la segunda mitad de
este siglo XVII.
Del antiguo manto español nace la mantilla española, (vigente hoy
todavía en la indumentaria tradicional).
La prosperidad creciente de la clase burguesa deja a ésta definitivamente
inmersa en el mundo de la moda.
El desarrollo de la
maquinaria en hilaturas y tejeduría, así como el incremento del comercio en
materias primas, incide directamente en una mayor producción de indumentaria,
que también la diversifica (incluso con nuevas prendas, como el camisón de
dormir). Todo ello permite que también las clases populares, especialmente
artesanos y empleados administrativos, burgueses más o menos ricos, entren a
contar en el consumo de indumentaria.
En el vestido femenino, las faldillas van
cosidas al jubón, a la altura de la cintura, ampliando las caderas.
Terciopelo de seda, bordado en oro y pasamanería, hacia 1605. Museo Textil y
de la Indumentaria, Barcelona, Es. Col. Rocamora. Foto Edym, 2009
Junto al modelo del 1600 se ve otro vestido
del siglo XXI que recupera la
idea del jubón ajustado y de las faldillas con volumen, ahora con tejidos
ligeros y elásticos, que eliminan la antigua rigidez. Modelo de Emilio de la
Morera , Londres, 2008.
Chupa de heraldo; Amplia los hombros y
perfila el torso. Terciopelo de seda, con cierres y botones metálicos.
Hacia 1650.
Museo Textil y de la Indumentaria, Barcelona,
Es. Col. Rocamora. Foto Edym, 2009