Historia del vestido y de la moda

ISBN 978-84-88615-19-1

Depósito Legal V-4809-2009

(C) Maria de Perinat, 1997

(C) EDYM, España, 1998-2010

CAPITULO IV / Indumentaria del siglo XVII

CAPITULO IV Indumentaria del siglo XVII. 4.1. Panorama político y social del siglo XVII. 4.2. Síntesis de la indumentaria de este siglo. Indumentaria femenina: El bonete y los guantes. El jubón femenino. Faldillas. Indumentaria masculina: jubón masculino. La chupa. 4.3. La importancia de la industria y el comercio de los tejidos. 4.4. Los colorantes y los tejidos estampados. 4.5. Los encajes. 4.6. La indumentaria del pueblo entra en la moda.

 
2. Síntesis de la indumentaria de este siglo.
 
  • El jubón que visten los hombres aparece con hombreras, para ampliar los hombros y perfilar el torso.
  • El jubón femenino es ajustado y lleva unas faldillas que van cosidas al jubón a la altura de la cintura, ampliando las caderas; para sujetar las faldillas en esta posición, se colocaba un rollo de tela relleno (el verdugado de tambor) debajo de la falda.
  • A partir del 1680, la blusa-cuerpo con ballenas es rígida, ajustada y alargada, con las mangas cortas y ahuecadas dejando pasar las de la camisa, también ahuecadas y terminadas por un volante de encaje.
  • Para defenderse del frío, las mujeres llevan vestidos superpuestos. Manteletas, en forma de bufanda, incorporan un capuchón.
  • El longevo rey de Francia, Luis XIV, sufre una enfermedad que lo deja calvo: aparece la peluca, que no tardando mucho va a ser un furor de moda.
  • Lo que hoy llamamos trajes regionales un cada uno de los países europeos, en realidad son los trajes que Europa viste en la segunda mitad de este siglo XVII.
  • Del antiguo manto español nace la mantilla española, (vigente hoy todavía en la indumentaria tradicional).
  • La prosperidad creciente de la clase burguesa deja a ésta definitivamente inmersa en el mundo de la moda.

El desarrollo de la maquinaria en hilaturas y tejeduría, así como el incremento del comercio en materias primas, incide directamente en una mayor producción de indumentaria, que también la diversifica (incluso con nuevas prendas, como el camisón de dormir). Todo ello permite que también las clases populares, especialmente artesanos y empleados administrativos, burgueses más o menos ricos, entren a contar en el consumo de indumentaria.

 

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En el vestido femenino, las faldillas van cosidas al jubón, a la altura de la cintura, ampliando las caderas. Terciopelo de seda, bordado en oro y pasamanería, hacia 1605. Museo Textil y de la Indumentaria, Barcelona, Es. Col. Rocamora. Foto Edym, 2009   Junto al modelo del 1600 se ve otro vestido del siglo XXI que recupera la idea del jubón ajustado y de las faldillas con volumen, ahora con tejidos ligeros y elásticos, que eliminan la antigua rigidez. Modelo de Emilio de la Morera , Londres, 2008.
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Chupa de heraldo; Amplia los hombros y perfila el torso.  Terciopelo de seda, con cierres y botones metálicos. Hacia 1650.   Museo Textil y de la Indumentaria, Barcelona, Es. Col. Rocamora. Foto Edym, 2009
Continuación / La importancia de la industria y el comercio de los tejidos

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HISTORIA DE LA MODA

 

 (C) EDYM, España, 1998
(C) Maria de Perinat, 1997