HISTORIA DE LA MODA

 

 (C) EDYM, España, 1998
(C) Maria de Perinat, 1997 

CAPITULO V / Indumentaria del siglo XVIII

1. Panorama político y social del siglo XVII. 2. La nueva cultura en la Europa Occidental. 3. La importancia de la ciencia, la industria y el comercio de los tejidos. 4. Síntesis de moda hasta 1850.

 

Chaleco femenino, c. 1770, confeccionado en brocado de seda trenzada; el trasero y las cintas de sujección en seda shantung; el forro en lino. Destacan los finos bordados de seda sobre el color melocotón de la misma trenzada. Esta rara prenda, con forma de corsé exterior, podían vestirlo las damas bajo un vestido a la inglesa, para rellenar el delantero cuando montaban a caballo. Desde luego se trata de una prenda tomada del guardarropa masculino de la época. Foto catálogo-ventas VINTAGE-textile.   Chaleco de caballero, c. 1790-1805, aparecido en una subasta en Nueva Inglaterra, pudo ser confeccionado en Ingalterra o en América con género importado. Bordado (por supuesto, a mano) sobre satén de seda negra y forro de lino color beige.; el trasero en el mismo lino del forro; botones forrados en seda y bolsillos de tapas. Foto catálogo-ventas VINTAGE-textile.
 
1. Panorama político al inicio del siglo XVIII

El día 1 de noviembre del año 1700 muere Carlos II, último de los Habsburgo que dirigió el imperio español. Las presiones en torno al rey muriendo son ciertamente novelescas, superando con mucho cualquier ambición política que se quiera imaginar. Varias veces las potencias europeas se reúnen para discutir cómo se repartirán los dominios del rey que está muriendo sin sucesión. Las presiones sobre la sucesión son tan absurdas que incluso el nuncio (embajador) del Papa lo acusa de endemoniado (hechizado, se dice) y lo exorciza. A pesar de eso el rey desfalleciente tiene la lucidez de decidir la mejor opción entre los herederos postulados: Felipe de Anjou, de la familia reinante en Francia. Al reinar Felipe de Anjou con el nombre de Felipe V, al Rey Sol se le plantean dos opciones contrapuestas: cumplir lo pactado anteriormente con demás potencias europeas o cumplir el testamento de Carlos II, y reeditar el imperio español, esta vez con Francia en la jefatura; su ministro Torcy dice: Si la guerra es inevitable, se hará para defender la cusa de la justicia, y la justicia es el testamento. Luis XIV, en el palacio de Versalles, proclama rey de España a su nieto duque de Anjou; es más, llega a reconocer los derechos sucesorios de Felipe a la corona francesa. La respuesta es inmediata: la gran Alianza de la Haya, fruto de la cual Francia y España, el abuelo y el nieto tienen que luchar solos contra Alemania, Inglaterra, Holanda, Dinamarca, Prusia, Portugal y Saboya. Se llega al tratado de Utrecht, que modifica sustancialmente el mapa político europeo y la correlación de fuerzas. La supremacía española se disuelve. Comienza la grandeza marítima de Inglaterra. Una última etapa del siglo es la independencia de los Estados Unidos, reequilibrando la balanza con un contrapeso un poco alejado de Europa.

2. La nueva cultura en la Europa Occidental

Al mismo tiempo, algo se modifica también en la dinámica de cambios de la sociedad europea.

Por una parte, en los países al oeste de Elba, orientados hacia el liberalismo, una burguesía libre y activa confirma su posición en el comercio y participa en el reciente crecimiento industrial. Al contrario, al este de Elba, la autoridad señorial limita los progresos sociales en las clases medias y bajas y los atasca en una situación feudal poco favorable a los cambios económicos.

Hay entonces una civilización que empieza a distinguirse no sólo como europea sino europea occidental, que se forma sobre las nuevas potencias marítimas. En la zona oriental, solamente pequeñas élites asimilarán estos cambios, aislando a las masas populares y excluyéndolos de los avances culturales. Es sobre todo pues gracias a corrientes intelectuales y espirituales como se harán los intercambios internacionales, y el traje, expresión del gusto y el refinamiento, se volverá uno de los medios de interrelación cultural entre los pueblos. Abajo del Elba, frontera cristiana e intelectual del pensamiento occidental, las modas cambiarán no solamente en los cortesanos y los nobles sino en todo el mundo: es así que es la sociedad y no sólo a ciertas clases sociales donde llegan los cambios en los modales, en la fantasía, en la búsqueda del placer, causas en fin que modifican nuestra forma de vestirnos; razón de más para que precisamente en esta época salga tan beneficiada la indumentaria femenina, mientras que el traje masculino había mantenido su preponderancia sobre el de la mujer hasta aquel tiempo.

 

NOTAS

Felipe de Anjou era hijo segundo del gran delfín Luis de Borbón y su esposa María Cristina de Baviera; nieto de Luis XIV (el Rey Sol) y de María Teresa de España (hermana de Carlos II); biznieto de Luis XIII y de Ana de España (tía de Carlos II); segundo nieto de Felipe III de España y Margarita de Austria.

BIBLIOGRAFÍA

Historia general de España, Espasa Calpe.

Mujeres españolas, Salvador de Madariaga, Austral.

Cristóbal Colon, Salvador de Madariaga, Espasa-Calpe.

Memorias de Cristóbal Colon, Stephen Marlowe, Mondadori.

Isabel la Católica, Tarsicio de Azcona, Sarpe.

El vestido en la época de los RR CC, Vol. I, El traje femenino, Germán Vernís.

Trajes civiles y militares en los días de los RR CC, Narciso Centenach, Boletín de la Sociedad Española de Excursiones.

Histoire du costume, François Boucher, Flammarion, Paris, 1983

Breve historia del traje y de la moda, J. Laver, Ensayos Arte Cátedra.

Continuación / La importancia de la ciencia, la industria y el comercio de los tejidos

Index de esta parte

TECNOLOGÍA DE LA CONFECCIÓN TEXTIL

 (C) EDYM, España, 2007 - (C) Maria de Perinat, 1997

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