4.2 Indumentaria masculina: La chupa y la
casaca de caballero a finales del siglo XVIII
Hemos visto la
chupa
masculina en la mitad del siglo pasado*.
Desde entonces ha aumentado en toda Europa la producción de tejidos
(particularmente en España este cambio es más notorio) y de vestimenta, que
abarca a todos los grupos sociales. Aquella primera chupa era más bien una
prenda de abrigo y ahora es una rica prenda de vestir, junto con la casaca y
el calzón. En la chupa de esta época se puede ver que va ajustada al cuerpo,
tiene estrechos faldones trapezoidales y ausencia de botones en la parte de
arriba para dejar ver una guirindola de encaje; es obvio que la chupa va a
derivar en el chaleco.
La evolución fundamental en la casaca
de caballero es la experimentada forzosamente cuando deja de ser de uso
exclusivo en la corte. La burguesía no se excluye de su uso pero la despoja
de adornos. A las casacas con el cuello de tirilla le sucede la
casaca con el cuello vuelto, y en la "revista" francesa Arts et Métiers,
de 1769, ya se incluye esta prenda con el nombre de
fraque. Finalmente, viene a ser el
frac que llamamos en España. Los tejidos rayados se ponen de moda en la
década final del siglo XVIII y se prolongan en el siglo XIX.
Chupa
cuyos delanteros están confeccionados en
gros
de Nápoles de seda de color amarillo y la espalda en lana abatanada. Va
decorado con una aplicación de lentejuelas troqueladas y cóncavas con
alternancia de tramos rectos con motivos florales y guirnaldas.
Neoclasicismo, ca. 1790.
Museo del Traje, CIPE, Madrid.
Foto del Museo.
Casaca
-
frac
en seda listada con alternancia de tafetán y raso, en color azul. Muy
ajustada al cuerpo y con cuello vuelto. Los paños delanteros están
cortados a la altura del pecho, dándole forma. Va decorada con botones
metálicos, de los que sólo uno cumple la función de cierre.
Neoclasicismo, ca. 1795.
Museo del Traje, CIPE, Madrid.
Foto del Museo.