Historia del vestido y de la moda

Para adquirir esta obra completa, clic aquí

ISBN 978-84-88615-19-1

Depósito Legal V-4809-2009

(C) Maria de Perinat, 1997

(C) EDYM, España, 1998-2010

Historia de la moda /5.3

Indumentaria del siglo XVIII hasta mediados del XIX

Los trajes populares

 

7. Majos y majas. Los trajes populares en el Madrid de finales del siglo XVIII. 8. Otros trajes populares de regiones de España. 9. El traje costumbrista para ceremonias. 10. Carnavales y danzantes. 11. La tauromaquia y el traje de luces. 12. Trajes típicos o regionales de otros países.

 
9. El traje costumbrista para ceremonias

Tres prototipos de traje nos van a dar una muestra de lo ceremonial y complejo que es el traje popular español para las grandes ocasiones, desde inicios del siglo XIX hasta hoy; si bien hoy tal indumentaria ha quedado más bien relegada a los festejos y no a las ceremonias en sí. Naturalmente que esta indumentaria colecciona piezas y prendas que son muy anteriores al siglo al que nos referimos; incluso algunas que proceden de territorios ajenos a este en el que se fijan. Los trajes prototipo que proponemos son La Mujer de Montehermoso, el Traje de vistas de La Alberca y el Traje de Novia de Lagartera.

En todos estos ejemplos se dan tres características principales y muy notorias:

  • Sobreabundancia de prendas en cada vestido

  • Ostentación de riqueza

  • Riqueza de colores

Con una tal cantidad de prendas superpuestas, el hecho mismo de vestirse implica un protocolo; mas bien un ceremonial, un ritual reservado a ser ejercido sólo por quienes mantienen el rigor de esa costumbre en cada pueblo.

 
 
 

Implica también la sabiduría precisa en colocar cada prenda sobre la anterior y que el vestido final sea vestible, puesto que de eso se trata.

Queremos decir que el vestido sirve a la celebración de una ceremonia real, como es una fiesta mayor o una boda; es decir un acto social público y de importante significación y no una mera representación, como podría ser un carnaval.

En el caso del vestido de novia, cada fase de la vestimenta tiene su correspondiente momento en la ceremonia. A partir de la ropa interior y sobre ésta, que la novia llevará durante todo el día de boda, hay complementos que están en la iglesia y otros en la calle.

En cuanto a la ostentación de riqueza en estos trajes, hay que decir que "de eso se trata". ¿Cuándo si no? Qué ocasión mejor que la boda para hacer saber con qué cuenta la familia de la novia. También los objetos que exponen riqueza tienen aquí su valor religioso y su significado protector.

Por lo que se refiere a la utilización del color, no debemos olvidar que tanto Montehermoso (Cáceres), Lagartera (Toledo) y La Alberca (Salamanca) son pueblos en el interior de la península: Extremadura, La Mancha, Castilla; paisaje duro, adusto, nada sobrado de colores. Así que los colores en este atuendo, su abundancia evidenciada a propósito, su viveza, no son sino otra demostración de riqueza.

 

La Mujer de Montehermoso

Composición de mujeres de Montehermoso (Cáceres) en el Museo del Traje, CIPE, Madrid. En el fondo de la vitrina, una foto de Ortíz Echagüe en Montehermoso, en 1931. Las damas aquí representadas visten jubón de seda en negro con bocamangas (repulgos) bordadas. Sobre el jubón se cruza un dengue ribeteado de rojo. Las tres se tocan con pañuelos y con los sombreros de paja conocidos como gorras de Montehermoso. A la espalda, sobre la silla, puede verse la acumulación de sayas de paño o refajos, cuyos colores contrastan entre si en los bajos.

 
 
Una extensa colección de trajes regionales españoles (y de algún otro país) puede verse en el anexo de este capítulo.
 
BIBLIOGRAFÍA

 

Para adquirir esta obra completa, clic aquí

9. El traje costumbrista para ceremonias / Traje de vistas de La Alberca Capitulo siguiente La moda a partir de 1850

Index de esta parte