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1. La moda actual
La característica principal de la moda que nos es contemporánea,
contemplada su producción desde el punto de vista del profesional,
es que se encuentra ya totalmente industrializada y vinculada a otras organizaciones
empresariales de diversos sectores industriales, comerciales, de servicios,
de finanzas, al menos en lo que se refiere a las firmas de moda más
importantes; únicamente la casa Chanel conserva todavía su
independencia. La verdadera moda en el mundo entero la marcan, cada temporada,
no más de media docena de poderosas firmas que se apoyan en un gigantesco
potencial económico. Ésta es la primera línea de moda
actualmente: su concentración en la producción y su diversificación
en el producto. Junto a ella hay otras dos corrientes que sacian el consumo
de producto de moda: una es la formada por los grandes almacenes, productores
y distribuidores de la moda de consumo popular (adaptadores de las tendencias
marcadas por los maestros) y fabricantes del prêt-à-porter
con etiquetas exclusivas, pertenecientes a diseñadores de cierto
prestigio; la otra la componen diversas cadenas de tiendas de moda pronta,
proveedoras de un producto de bajo precio aunque con distinción,
individualizado en la marca y colectivizado en el consumo. La ampliación
de la oferta de productos de moda es característica común
a las tres vertientes, las grandes firmas de moda, las cadenas de tiendas
de marca y los grandes almacenes (son su naturaleza la abundancia y la
diversidad). En el principio aparecieron los perfumes junto a la alta costura,
la lencería, los bañadores, la zapatería y alguna
incursión en la ropa deportiva; pero actualmente se ha generalizado
y los trust, emporios, holdings, potencias de moda, o como quiera que se
apode a esas famosas marcas, venden los más variados productos.
De las tres corrientes de moda, la línea maestra y las otras dos
secundarias, debe extraerse la lección, por otro lado decididamente
positiva, consistente en que, si bien las circunstancias han desaconsejado
la artesanía en cuanto a creatividad, exigen, por contra, una terminante
profesionalización en el mundo de la moda, que incumbe tanto al
diseñador como al empresario, al patronista, al operario de taller
y al vendedor, porque los medios de producción son caros, la calidad
se hace inseparable del precio del producto y los financieros de esta industria
exigen en ella racionalización a ultranza. Los principios expuestos
en el CAPÍTULO 1, y el desarrollo que de ellos
se hace en el CAPÍTULO 2, desembocan en el
inicio de lo que nos es contemporáneo: la gran producción
de obra artística en todos los campos de la creación humana.
Producción que se multiplica no sólo con el aumento de obra
original sino con la reproducción seriada de originales.
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