Historia del vestido y de la moda

ISBN 978-84-88615-19-1

Depósito Legal V-4809-2009

(C) Maria de Perinat, 1997

(C) EDYM, España, 1998-2010

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1. Vestirse/adornarse/transformarse. 1.1 La cultura de la adaptación y la cultura de grupo. 1.2 Razones para vestirse. a) Protección. Muestras históricas del vestido para protección: Coracina, esclavina de malla, guante de malla. b) Pudor. c) Adorno. d) Jerarquización social. Vestido histórico: Ajuar de la Infanta María (León, España): camisa, calzas y garnacha. e) Diferenciación de los demás. f) Integración en un grupo. g) Uso lúdico y litúrgico de la ropa. 2. El dimorfismo sexual.  3. La moda y la gran división social.
 
1. Vestirse/adornarse/transformarse
 
 
En todas las historias, en todas las leyendas, en todos los cuentos siempre encontramos al hombre vestido, se nos habla de sus adornos, de sus peinados y de sus trajes; nadie puede imaginar a un ser humano viviendo absolutamente desnudo de ropas, de pinturas, de colgantes, de símbolos, de amuletos.
 

Vestirse para protegerse, adornarse, transformarse, para afiliarse a un grupo social, para diferenciarse de los demás; el rito, la liturgia, el placer de vestirse. El ser humano y su variable y variada indumentaria. Museo del Traje, CIPE, Madrid, 2010. Fotos del museo.
 

Repasando someramente la historia del vestido, o la historia del traje, en cualquiera de los autores, en cualquier idioma, en cualquier escuela, el lector irá encontrando, una tras otra, las razones por las que el hombre se ha vestido, las más profundas e íntimas al igual que las más superficiales, porque a lo largo de nuestra civilización, en cada etapa de la Historia hemos venido aplicando unas y otras. Esa misma Historia nos demuestra que incluso la incomodidad, llegando hasta la agresión al propio cuerpo, ha acompañado el uso de la vestimenta; en el caso de la mujer, su represión física y social se dio aplicada en ciertas formas de vestir: canastos, miriñaques, ballenas, corsés, y en peinados y adornos harto complicados. Vestirse se ha convertido en algo innato para el ser humano, en algo imprescindible. Hasta en la sociedad nudista más radical o primitiva, los humanos que la forman se adornarán, se peinarán y cuidarán su aspecto, porque ello está asimilado tan profundamente en su personalidad que se sentirían extraños si no lo hicieran. 

Vestirse, como andar, diferencia al homo sapiens del resto de los animales; el hombre no sólo liberó sus brazos cuando se irguió, también visualizó su cuerpo de una forma más completa, lo estudió e incidió sobre él; posiblemente de una manera sutil, al principio, y luego, según la civilización y la cultura se hacían más complejas, sofisticó su ornamentación. El vestido es quizás la primera expresión de diferenciación entre los de nuestra especie; tan pronto como nos habituamos a la indumentaria ésta tiende a especializarse, tendencia que no ha cesado todavía desde que aparecimos como pobladores de este planeta.

 
1.1 La cultura de la adaptación y la cultura de grupo
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