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INTRODUCCIÓN
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| 1.
Vestirse/adornarse/transformarse |
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| 1.2 Razones para vestirse |
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En su obra Sicología del vestir,
J.C. Flügel habla de las motivaciones profundas que, en su opinión, se han
esgrimido casi consensuadamente como razones para vestirse. Gran parte de estas
razones pueden contemplarse bastante alejadas de las motivaciones que el ser
humano de nuestra sociedad tiene a la hora de elegir su indumentaria; pertenecen
más a la historia del traje que a los fundamentos de la moda actual.
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a) Protección
Siempre se ha dicho que el ser humano se viste para protegerse de todos
los atentados posibles a su integridad física; pero basta con un golpe de
vista a cualquier pueblo o cultura para cerciorarse de que esta sola razón
no basta. El hombre nace desnudo y está más expuesto al clima que muchas
otras especies, pues carece de cuero, pelo y tiene la piel fina; sin
embargo, frente a las altas temperaturas los nativos de los climas
tropicales tienen las pieles negras y morenas, que son menos sensibles que
las blancas a las inclemencias del tiempo. El ser humano posee una gran
capacidad de adaptación a las temperaturas extremas.
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Coracina.
Compuesta de dos piezas: un coleto y sobre él la coracina. El coleto en
piel de vaca semicurtida, largo hasta las caderas, ajustado al busto y
sin mangas. Abierto en el delantero, perfiles guarnecidos con cinta en
raso de seda granate. La coracina, de chapas de hierro o acero en forma
de escamas, recubiertas de estaño contra la corrosión, sujetas a un
terciopelo liso de seda en color granate con ligamento base de lino en
su color. Delantero y espalda se unen entre sí con cordón que pasa por
ojetes en los costados y en la línea de los hombros, forrada en tafetán
de lino en su color. De mitad del siglo XV a mitad del XVI.
Museo del
Traje, CIPE, Madrid, 2010. Foto del Museo. |
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Abajo:
En el inventario del Príncipe Don Carlos (1569), se describe “una
coracina de launas guarnecida de raso carmesí con clavazón dorada”. El
Príncipe hubiera heredado el trono de no haber muerto antes; en su lugar
lo hereda Felipe III.
El Príncipe don Carlos,
Alonso Sánchez Coello (c. 1557), Museo del Prado, Madrid; foto del
Museo. |
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Ciertamente el vestido crea un
microclima alrededor del cuerpo y posibilita su supervivencia hasta debajo
del agua; pero, por contra, su uso también puede ser un obstáculo, una
incomodidad, como las armaduras medievales o los pesados ropajes de lana
entre los exploradores del siglo XVIII en África, y puede inhibir al cuerpo
su recurso de autoprotección, su respuesta a agresiones ambientales. La
adaptación al medio no se produce en el hombre como en el resto de los
animales, adaptando sus órganos (El origen de las especies, Darwin), sino
creando objetos, prótesis, que le permitan no perecer (Andrè Ricard, Diseño,
¿por qué?).
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Muestras Históricas
(siglos XV - XVI) del Vestido para Protección: Una Coracina, Guantes y Esclavina
de malla |
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