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1. Vestirse/adornarse/transformarse |
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1.2 Razones
para vestirse |
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a) Protección
(Cont.) |
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Muestras Históricas (siglos XV - XVI) del Vestido para Protección: Una Coracina,
Guantes y Esclavina de malla |
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Esclavina de malla de
acero, remachada, salvo el festón decorativo de puntas que es de
cobre. De hechura circular, completamente cerrada, lleva abertura
para meter la cabeza y leve abertura en el escote delantero con
restos de los cierres originales en bronce o latón. El cuello es de
una malla más tupida que el resto, con el fin de defender de manera
especial la garganta del portador. Esta
prenda de defensa se vestía habitualmente sobre otras armaduras que
cubrían el torso, como podían ser coracinas u otras piezas de malla.
Las defensas de malla, también llamadas de sortijas, combinan la
posibilidad de una defensa corporal efectiva contra armas de tajo y
punta al mismo tiempo que garantizan la libertad de movimiento
imprescindible para el combatiente. Esta versatilidad convirtió a
este tipo de defensas, con muchas variaciones tipológicas y diversas
combinaciones con defensas de base textil y de placas rígidas y
articuladas, en un componente presente en las protecciones
corporales de muchas civilizaciones a lo largo de la historia.
Siglo XV. Museo
del Traje, CIPE, Madrid, 2010. Foto del Museo.
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Guante de malla de
acero de anilla grande, remachada en grano de trigo. Protegía el
dorso de la mano. Esta
protección de malla se cosía a un guante para defender el dorso de
la mano. En la Edad Media se solían llevar mitones de malla para
proteger las manos, y comenta el historiador Leguina, que
hacia la mitad del siglo XVI volvieron a separarse
los dedos
(de las manoplas)
para poder disparar el pistolete.
Mediados del siglo XVI.
Museo del Traje, CIPE,
Madrid, 2010. Foto del Museo.
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Ciertamente el vestido crea un endoclima del cuerpo y posibilita su
supervivencia en circunstancias adversas; pero, por contra, su uso
también puede ser un obstáculo, una incomodidad, como las armaduras
medievales o los pesados ropajes de lana entre los exploradores del
siglo XVIII en Africa, y puede inhibir al cuerpo su recurso de
autoprotección, su respuesta a agresiones ambientales. La adaptación al
medio no se produce en el hombre como en el resto de los animales,
adaptando sus órganos (El origen de las especies, Darwin), sino
también creando objetos, prótesis, que le permitan no perecer (Andrè
Ricard, Diseño, ¿por qué?). |
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1.2 Razones para
vestirse (cont.) |
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