| Ésta es una colección de grabados del siglo
XVIII, reproducción facsimilar de la realizada por el
ilustrador Juan de la Cruz Cano y Olmedilla, cuya primera edición
apareció en Madrid el año 1777, siendo ampliada posteriormente con
sucesivos dibujos del mismo autor.
Los apuntes gráficos de Juan de la Cruz parecen bastante
precisos para ilustrar acerca de una cierta forma de vestir en la época
(siglo XVIII) y para configurar lo que en la
actualidad llamamos trajes regionales.
Hay una particularidad muy digna de tener en cuenta en la
obra de Juan Cano: el momento histórico en que se produce, precisamente
a los 10 años del llamado motín de Esquilache; la revuelta del pueblo de
Madrid contra el poderoso ministro de Hacienda que el Rey Carlos
III trajo de Italia. Aquel fue el momento crítico del
"despotismo ilustrado" en España; el choque de las costumbres españolas
contra el omnipresente estilo italiano en el gobierno del Rey. Aunque el
motivo tópico que se le atribuye a esta revuelta es el rechazo contra la
prohibición de las capas largas y el sombrero chambergo, en realidad
esto no es más que una anécdota. Tampoco el rechazo contra los políticos
italianos del gobierno del Rey es la única razón. La razón de fondo es
el gran choque, que había de darse y que finalmente se dio, entre aquel
despotismo ilustrado y la forma de vida del pueblo llano.
Por coincidir en el momento de la reafirmación de los
usos y costumbres españoles, la obra gráfica de Juan Cano es un buen
retrato de los tipos de vestimenta popular de aquella época. En el
contexto del regeneracionismo, reflexión en la que participaron
políticos, intelectuales y artistas, alertando sobre la necesidad de
“profundizar en las raíces patrias” para superar las continuas crisis
que sufría España, comienza el interés por el denominado traje regional.
Los etnógrafos, con Luis de Hoyos Sainz a la cabeza, le
dedican estudios; los artistas, con Sorolla como nombre más destacado,
los inmortalizan como “rasgos de identidad”; y los fotógrafos, como
Laurent, Benito de Frutos u Ortiz-Echagüe, se recrean igualmente en
ellos. |