TECNOLOGÍA DE LA CONFECCIÓN EN PIEL
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PRIMERA PARTE: De la materia prima a la piel transformada
CAPITULO 3
Conservación de la piel en bruto, para ser transformada 
Introducción. 1. Desuello y primeros cuidados. 2 Proceso de salado. 2.1 Defectos de las pieles saladas. 2.1.1 Recalentamiento. 2.1.2 Impurezas de sal. 3. Proceso de secado. 3.1. Defectos de las pieles secas.

Generalidades
INTRODUCCIÓN
Desuello y primeros cuidados
Proceso de salado
Defectos de las pieles saladas

Proceso de secado
Defectos de las pieles secas
INTRODUCCIÓN 
La actual técnica de curtimbre no es esencialmente distinta a la que durante milenios el hombre ha venido aplicando a las pieles para hacerlas vestibles; ello es algo que hemos explicado en los preliminares de este tratado. Los que sí se han enriquecido enormemente son los métodos de producción, que pasaron de ser artesanos a industriales, incorporando, primero, máquinas complejas en los sistemas de tratamiento de la piel y, después, añadiendo todos los avances procedentes de la química moderna; finalmente, la automatización e informatización de las sucesivas fases de ese tratamiento, desde la entrada en curtimbre de la materia prima hasta la salida del producto transformado hacia la industria de la confección. 

Resumida la historia de la transformación de la piel, historia que es larga en el tiempo pero corta en acontecimientos, diríamos que la durabilidad de la pieza de piel curtida se consiguió ya hace milenios y que solamente en la últimas décadas se han añadido dos mejoras significativas  en el paso de las pieles por las plantas curtidoras: una la regularidad de la pieza de piel curtida en cuanto a sus cualidades y su calidad; otra, que el volumen de producción es algo manejable a voluntad, dependiendo ya sólo de la planificación empresarial.

La regularidad de la pieza de piel es una cuestión de gran importancia a la hora de confección en piel, porque ello es lo que hace posible armar una prenda con plena garantía de obedecer al diseño y al modelo original. Al hablar de regularidad nos referimos naturalmente a todas las características que definen todos y cada uno de los tipos de piel; no sólo el acabado tintóreo, que es un tratamiento químico y el más visible, sino cualidades como la permeabilidad, la porosidad, el grosor, la resistencia a los métodos de limpieza de la prenda, la flexibilidad y la resistencia física de cada pieza de piel que componen una prenda; todo ello hace que la prenda confeccionada en piel conserve durante la vida de uso las cualidades que tenía cuando fue confeccionada y comercializada. Si esta regularidad total en la piel no se consigue, la prenda perderá color o cambiará de tono en algunas partes, por ejemplo, y estirará o encogerá o se arrugará en unas partes más que en otras, o aquí se volverá rígida y allí más endeble; la prenda perdería calidad muy pronto, con su uso o simplemente con el paso del tiempo. Es pues comprensible que el confeccionista aprecie considerablemente la regularidad en las pieles que compra.

La alta productividad conseguida en las modernas plantas curtidoras ha permitido conseguir mayor cantidad de piel de alta calidad a mejores precios

Expresando esto de otro modo, digamos que los antes y las napas de calidad superior hayan pasado de ser una producción minoritaria a ser una producción masiva. Así los diseñadores y confeccionistas han podido crear una nueva línea de moda, el prêt-á-porter en piel, que nació en los años setenta y se ha desarrollado con gran dinamismo en sólo treinta años. El prêt-á-porter en piel es un sector industrial y comercial específico, de gran importancia en el mundo de la moda, de tanto interés como el prêt-á-porter textil. 

La alta productividad de las factorías ha permitido que esta industria sea capaz de absorber íntegramente o, al menos de una forma satisfactoria, lo que en realidad es el subproducto de otra; hablamos aquí de la piel sin pelo, es decir, el cuero. Esta es una cuestión que no atañe propiamente al mundo de la moda pero que bien vale la pena hacer una consideración al respecto, aunque ello tome cierto tiempo y espacio en este tratado. Estamos actualmente en una etapa de fuerte crítica de carácter ecologista contra el uso de pieles en la indumentaria. Desde luego que esa crítica va sobre todo contra la piel de pelo, pero por extensión espontánea del fenómeno también el uso del cuero sufre en parte las consecuencias de esta contrariedad. Al decir en el párrafo anterior que la alta productividad de las modernas factorías de piel ha permitido absorber ese voluminoso subproducto de los mataderos, que es nuestra materia prima, es equivalente a afirmar que nuestro sector ha retirado del ciclo biológico un deshecho industrial difícil y costoso de eliminar y que lo ha reciclado con tal perfección que lo ha convertido en un bien no sólo útil sino, y además, de gran demanda, hasta el punto de convertirlo en producto de moda de consumo generalizado, la moda en piel

El profesional del sector piel debe ser plenamente consciente de este valor añadido, de carácter ecológico y cultural, además de industrial, que significa el producto de moda en piel. Ser consciente el profesional del sector y, a su vez, el usuario final del producto, hará que la sociedad tome plena conciencia de esta realidad y que la crítica ecologista quede en sus justos términos. Mientras el consumo de carne sea parte fundamental de nuestra dieta alimentaria el consumo de la piel, su uso, será un hecho inherente a nuestra cultura y nuestra forma de vida. 
Queda únicamente por solventar la limpieza de la actividad curtidora y de acabados para afirmar que la peletería es una de las industrias más limpias de cuantas se sirve la sociedad moderna. Pero la depuración de los residuos industriales de las tenerías ya es algo perfectamente factible y asequible para el sector; incluso completamente regulado por las leyes, sin otras necesidades más que la de cumplirlas y hacerlas cumplir.

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