TECNOLOGÍA DE LA CONFECCIÓN EN PIEL
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TERCERA PARTE: Conservación y mantenimiento de las prendas 

CAPITULO 13
El  usuario final y el tintorero peletero 
A. INTRODUCCION. Normas elementales: A.1. Curtidos de Flor o Napa. A.2. Curtidos afelpados o ante. A.3. Lavado en seco. B. TINTORERO: Tratamiento de las prendas de piel antes de su limpieza. COMPROBACIONES PRELIMINARES (Tabla).  B.1. Examen de la prenda. B.2. Defectos provocados por el uso. B.3. Clasificación y pre-acondicionamiento. B.4. Tratamiento de las prendas de piel antes de su limpieza.  

INTRODUCCION
Hay que tratar una prenda de piel con el cuidado y respeto que merece una prenda de lujo. Cuando no se usa, debe colgarse en una percha de madera, asegurándose de que ésta sea del tamaño correcto; si es demasiado larga, puede deformar la parte superior de las mangas y, si es demasiado corta, la línea de los hombros. Si la prenda no se utiliza durante un largo periodo de tiempo, debe guardarse cubierta con una funda de tela.
La prenda no debe ensuciarse innecesariamente. Al mojarse tiene que secarse de forma natural y sin exposición directa al calor. Las prendas de piel no deben tampoco secarse delante del fuego o colgadas en un radiador.
No debe permitirse que se les pongan pegatinas (como, por ejemplo, de propaganda o benéficas), ya que el adhesivo puede afectar al color y/o al acabado.

En la mayoría de las prendas de piel de alta calidad, hay etiquetas indicativas de su mantenimiento que es conveniente respetar. Algunas de ellas permiten el uso de un trapo húmedo, una goma de borrar u otros tratamientos.
Sin embargo, el secreto del cuidado de estas prendas en casa es hacerles una pequeña comprobación. La prenda puede reaccionar de forma inesperada, por lo que es importante comprobar cada una individualmente. Se puede hacer en una zona interior, por ejemplo, el reverso de la solapa de un bolsillo. Si tiene tendencia a perder el color, ha de pararse inmediatamente ya que esto indica que el tratamiento no es el adecuado. Debe inspeccionarse la área de la prueba antes de empezar el tratamiento en el exterior de la prenda. Si se ha mojado la superficie, ésta debe estar totalmente seca antes de ser inspeccionada.
Cualquiera que sea el tratamiento, debe hacerse zona por zona, intentando tratar cada una durante el mismo período de tiempo. Si se utiliza un producto comercial, deben seguirse al pie de la letra las instrucciones del fabricante.

A.1. Curtidos de Flor o Napa
Es fácil distinguir sí un curtido está acabado o no mediante la acción de poner una gota de agua en una zona no visible, si ésta es absorbida rápidamente oscureciendo el curtido, no está acabado; si, por el contrario, el agua se queda en la superficie, entonces está acabado o ha sido tratamiento con un producto repelente al agua.
Un curtido acabado se puede limpiar en casa pasando simplemente un trapo húmedo por su superficie. Si la suciedad es más resistente, se puede utilizar una solución de lavaplatos disuelta (1% de solución). Después de utilizar el trapo húmedo, deberá lustrarse con uno suave y seco. Este tratamiento es adecuado para todo tipo de curtido, sea bovino, ovino o de otro tipo cualquiera, ya que se limpia el acabado y no el substrato.
Se pueden ocultar las áreas desgastadas mediante acabados comerciales, que se venden bajo la marca Miss Dylon o Lady Esquire. Estos productos se comercializan con una amplia gama de colores, pero si no se puede conseguir un determinado tono, para su obtención pueden ser mezclados los tonos de la misma gama. El producto se aplica a la zona desgastada, y cuando está seco se puede aplicar una segunda capa si se precisa. Antes de empezar es conveniente comprobar que el tono es aceptable, si no la reparación resultará peor que el problema original.

A.2. Curtidos afelpados o ante
Se incluyen en esta categoría pieles ovinas curtidas, afelpadas o serrajes afelpados. Cuando son nuevas, es conveniente tratarías con un aerosol fluoro - carbónico, por ejemplo, el Scotchguard, que aumentará la resistencia al agua y al aceite, pero puede causar un oscurecimiento general de la superficie.
Debe rasparse el afelpado de vez en cuando con una esponja seca o un cepillo de púas suaves para ropa. Es preferible hacerlo cuando el afelpado está ligeramente húmedo, por ejemplo, después de exponerlo al vaho del cuarto de baño. Nunca debe utilizarse un cepillo para ropa con púas duras o de alambre, y en ningún caso debe humedecerse con un chorro de vapor.
La lluvia puede causar un oscurecimiento temporal mientras el afelpado esté húmedo, pero normalmente recuperará su color original al secarse. A veces, la zona mojada sigue oscura, pudiéndose remediar con un raspado. En ningún caso debe considerarse un defecto. Este fenómeno suele pasar cada vez que se moja la superficie; una aplicación con aerosol de un producto repelente al agua evitará esto, por ejemplo, con el Scotchguard o el Swadeguard.
Si la mancha sigue una vez raspada, es señal que el colorante se ha dispersado. En este caso, no es posible restaurar la uniformidad del color y será necesaria la intervención de una tintorera especializado en pieles.
Si la suciedad es muy profunda, puede eliminarse mediante el uso de un trapo engomado, por ejemplo, el Swadegroom.
A.3. Lavado en seco
Una prenda de piel debe ser limpiada profesionalmente antes de estar realmente sucia, aunque no debe hacerse innecesariamente. El afelpado debe rasparse, y en los curtidos de flor simplemente pasar un trapo. Si la prenda forma parte de un traje, deben limpiarse todas sus piezas conjuntamente. Lo hará una tintorera especializado en pieles, ya que tienen el equipo adecuado y el personal profesional necesario. Bajo ningún concepto deben utilizarse máquinas automáticas.
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