Serie D. Arqueología

Caminos incas del Cuzco Oriental

Los Incas habían establecido una red de caminos de piedra que partiendo del Cusco llegaban a la cordillera de Paucartambo, de allí construyeron algunos ramales que se internaban hacia la selva. Algunos de estos caminos ya han sido encontrados y al ser seguidos han permitido, por ejemplo, el descubrimiento de las ruinas de Mameria. Pero estos caminos no terminan allí, continúan hacia el Este, hacia el corazón mismo de la Reserva del Manu. Ustedes deben tener presente que nadie construye un camino hacia la nada. Esos caminos deben conducir hacia Paykikin.  

El médico arequipeño Carlos Neuenschwander Landa, citado ya en estas sinopsis por ser uno de los pioneros exploradores del Paititi, en un tiempo fue partidario de considerar que los petroglifos del Pusharo contienen, entre otros significados, un completo mapa de los caminos incas de la región. Ello descartaría la posibilidad de que los petroglifos son anteriores al imperio inca; no obstante Neuenschwander relata así su impresión al respecto: ascendiendo por la ladera que continúa al acantilado donde están grabados, hacia el Sur-Este, Francisco Valencia, Mario Corisepa y yo decidimos explorarla. Después de salvar numerosas piedras sueltas y densa vegetación enmarañada, a no mas de 100 metros, sorprendidos, nos encontramos caminando libremente, sin dificultad, por un ancho sendero de paredes y piso rocosos que continuaba abriéndose entre el espesor de la fronda como si fuera un túnel. Lo seguimos por un trecho hasta que un viejo derrumbe que procedía, al parecer, de la cúspide de la colina, formado por fragmentos de piedra caliza y cubierto por pacales y carrizales lo interrumpía impidiéndonos avanzar. Para evitarlo subimos por su borde hasta cerca de la cima donde se había originado. Considerando que el trecho que nos faltaba recorrer era de vegetación tupida, enmarañada y llena de espinas y por tanto, peligrosa, encargamos a Corisepa que él continuara solo abriendo una senda que pasara sobre el derrumbe. Nosotros aprovechamos su ausencia para descansar un rato del esfuerzo que hicimos para trepar el escarpado terreno sentándonos en una pequeña oquedad del bosque que, por lo mullido, parecía hecho con ese propósito. Un rato después, Corisepa reapareció caminando sigilosamente para decirnos que era difícil proseguir nuestra exploración porque el pacal con sus afiladas espinas no dejaba transitar. Luego, esbozando una sonrisa, nos advirtió que estábamos sentados sobre la cama del jaguar, lo que apresuró nuestro regreso, pues no llevábamos arma alguna para repeler un ataque sorpresivo de esa fiera. En la tarde de aquel día llovió torrencialmente impidiéndonos regresar para continuar indagando el rumbo del camino.


Mapa elaborado en 1998 por el equipo AMARU


Petroglifos del Pusharo

Documental ya producido año 2003: La Catedral de Pusharo.

Estudio geológico del sitio de Pusharo, realizado por el equipo EDYM/AMARU, 2007

Otros documentales, de libre acceso

 


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 Proyecto AMARU

La Catedral de Pusharo

DURACIÓN: 85 minutos.
EDYM, España, 2003.
GUIÓN Y DIRECCIÓN: Darío Herreros
ASESOR CIENTÍFICO: Abel Muñiz, co-director del Proyecto PRO-MANU.

 

Mameria

Las ruinas de Mameria fueron descubiertas por la expedición francesa de los esposos Cartagena en la década de los setenta. Pero es especialmente importante observar que el camino Inca que saliendo de Paucartambo se internaba en la selva, al pie del cual están las ruinas de Mameria, que parece ser sólo un 'tambo', un lugar de descanso para los viajeros que se dirigirían a un lugar dentro de la selva: un gran centro administrativo, la ciudad de Paykikin. Nadie hace un camino ni construye un tambo, si no va a ningún lugar. 

 

Ruinas incas encontradas en medio de la selva. Tienen un amplio sistema de andenes, que hace pensar fueron destinados al cultivo para abastecimiento de una considerable población, que pudiera ser sedentaria o de paso.

Paratoari

Observando fotografías tomadas por satélites, se han encontrado extrañas construcciones pétreas, comprobadas a través de vuelos de avioneta. Relatos de indígenas contactados también hablaban de ellas. Si bien esos descubrimientos han dado la vuelta al mundo, nadie se ha atrevido a confirmar la veracidad de hipótesis concretas. El equipo Amaru tiene identificados restos arqueológicos incas y momias incas y algunos vestigios por confirmar como preincas.

En cuanto a la naturaleza de las pirámides, nuestra hipótesis de trabajo consiste en averiguar que son formaciones naturales aprovechadas por la población y reacondicionadas para asentarse en ellas. Este es un supuesto avalado por otros asentamientos del mismo tipo, muy importantes en culturas no incas, por ejemplo las pirámides de Tucume (en el norte de Perú), estudiadas por el equipo del sueco T. Heyerdhall.

Este territorio está poblado por la etnia llamada paco-pacoris. Aunque no se ha localizado nunca una población fija de ellos, sí se han realizado contactos y se conocen algunas de sus habitaciones. En alguna de las cuevas por nosotros exploradas, relatos de otros naturales nos han confirmado que en ellas se adentran los paco-pacoris, noticia que hemos comprobado con señales que no dejan lugar a dudas respecto a esta presencia.

 

Imagen aérea de las pirámides. A la dcha., Interior de una cueva de Paratoari (fotografía realizada después del laborioso trabajo de expulsar a los murciélagos).

Dibujos grabados en las vasijas encontradas en Paratoari. Está por datar con exactitud esta cerámica arqueológica, si bien nos inclinamos a pensar que se trata de una cultura anterior a la inca. 

 

 

 

 

Abajo, momias encontradas en las cuevas de las pirámides de Paratoari. Una de estas momias son indudablemente incas.

Los vestigios arqueológicos de Paratoari, que son abundantes, no sólo no contribuyen a resolver el enigma del Paykikin sino que lo hacen más complejo. Visto de forma más positiva, también se puede decir que Paratoari significa una ampliación de la cultura inca más allá de los límites que convencionalmente se habían establecido.

En capítulos de la serie étnica, especialmente los dedicados a la étnia paco-pacori, intentaremos explicar la relación de estas tribus con aquella inca que le fue bien ajena. Aunque los paco-pacori no son muy sedentarios, tampoco hay razones para pensar que su procedencia está lejos de este territorio; es decir, muy probablemente fueron siempre vecinos de los incas, si no es que también cohabitaron con ellos la región. Quedaría aquí demostrar que fueran súbditos suyos, dada la afición inca a hacer amigos por medio de la conquista, que los llevó a configurar un tan poderoso imperio de naciones diversas. Si no súbditos, sí fueron aliados o, cuando menos, amigos, condición indispensable, o lógica al menos, para profesarles actualmente tanta veneración como para seguir siendo sus guardianes.

Pero además de ésta, otras cuestiones queremos esbozar en esta sinopsis:

 

a)       Una de las momias encontradas en las cuevas de Paratoari presenta evidencias de pertenecer a un guerrero inca. Ello atestigua, elemental, que la presencia inca aquí es incuestionable. Pero surge entonces la gran pregunta: si los incas momificaban solamente a sus grandes personajes, a sus líderes, a quienes merecía de ellos veneración como hijos del Sol, sólo es posible que esta momia la encontremos aquí porque la trajeron desde Cuzco o Vilcabamba o porque este gran guerrero vino a morir en Paratoari.

b)       Si como hecho comprobado tenemos que el inca momifica a quienes de ellos merecen veneración, no cabe duda de que tenemos en Paratoari un importante centro religioso, cuya amplitud habrá que descubrir.

c)       Además de momias y cerámica se han encontrado en estos yacimientos otros restos, entre los que llama la atención una cinta metálica con una inscripción cuya interpretación (propia del Equipo Amaru) dice con claridad: TAHUANTINSUYO. Este solo dato puede hacernos abandonar la idea de que el Paykikin no fue exclusivamente el refugio final o postrero de la nobleza inca; no podemos quedarnos ya con el incario dominado por los españoles. Cualquier referencia al TAHUANTINSUYO nos remite a la etapa imperial, al inca dominante y no al inca dominado.

d)       La última cuestión argumental de Paratoari es para nosotros una referencia mítica, que podría remitirnos nada menos que al origen del mismísimo Cuzco, al origen –mítico, por supuesto- de aquel imperio que dominó los Andes. Dice la leyenda que el primer inca salió de la cueva entre las montañas y caminó hacia el Oeste, siguiendo el largo camino del Sol; cuando llegó al paradisíaco valle en el que hoy está Cuzco, tiró su vara y viendo donde cayera decidió implantar allí el sagrado ombligo del mundo, el mundo inca. Las montañas y las cuevas de Paratoari están al Oriente del Cuzco. El significado de las leyendas, los mitos, no es literal sino simbólico; salir de una cueva puede representar “salir de la tierra”; y a su vez “salir de la tierra” puede querer decir “ser hijo de la madre Tierra” y también ser “engendrado en la Tierra”, como una semilla, como la vida primitiva; Tierra que pudo ser fecundada por el Sol, el supremo dios inca; y todo el significado puede reducirse a “el primer hombre”, como en todos los mitos y explicaciones de la creación de hombre de casi todas las culturas.

e)       Con aceptar o comprobar alguna de las suposiciones esbozadas, pudiéramos tener en Paratoari el inicio y el fin del imperio inca; que sabiendo aquel su origen allí quiso poner su final. Así La Historia, una vez más, nos haya dejado descrito otro de sus ciclos.

 

Yunkari

Un camino inca corre paralelo a la quebrada del río Cirialo, hacia los orígenes del río Pantiacolla, donde se encuentra una laguna. Los sitios arqueológicos de Yunkari y Cirialo, unidos por este camino inca, están estrechamente relacionados.

Los tramos finales del camino son los parajes en los que han hallado la muerte dos miembros de expediciones anteriores, uno a manos de un nativo cuya identidad conocemos y otro no se sabe a causa de qué. Otro expedicionario japonés (tal vez más de uno) desapareció en esta misma zona. Es demasiada casualidad para no pensar que esta parte de selva, además de abrupta y de difícil tránsito, es el territorio más celosamente guardado por sus naturales pobladores.

 

 El río Yungari, paraje descriptivo de cómo es la alta selva andina.

Desembocadura del río Yungari en el Nistrón

Los ancianos de mi tribu siempre nos contaron a los más jóvenes de unas casas antiguas que estaban en lo alto de la quebrada del Cirialo, pero que nunca deberíamos ir allá porque eran la morada de los Apus, y ellos nos castigarían con la muerte si nosotros molestásemos su descanso. Relato de uno de nuestros guías nativos machiguengas.

 

Cirialo

Estamos interesados en estudiar la importancia que Cirialo pudo tener como centro de almacenamiento de alimentos, capaz de guardar cientos de toneladas de maíz, yuca, numia, e incluso papas, quinua, kiwicha, que habrían sido llevados desde las zonas andinas contiguas, probablemente Paucartambo, para diversificar la dieta de los pobladores de la zona.

Paisaje de selva propio del pie de monte, próxima a Cirialo. En la foto inferior, un paso de troncos sobre un arroyo del Nistrón

Paykikin, la última ciudad inca

Resultados conseguidos por expediciones AMARU acerca de la investigación de ese gran centro administrativo, que llamamos Paykikin, que suponemos existió en esta región que hoy es parte de la gran Reserva de Biosfera del Manu.

El contenido de estos capítulos son, sin duda, una gran incógnita en nuestro proyecto; sin embargo, la voluminosa documentación que posee a este respecto el equipo AMARU hace suponer, con fundamentos, que localizado por fin Paykikin o no, la sola investigación de los vestigios arqueológicos de los que tenemos evidencias, en ese área concreto, son suficientes para aderezar el contenido de dos horas de documental con alto interés científico-arqueológico, histórico e, incluso, de dramático suspense.

Edym Multimedia / Proyecto audiovisual Amaru