Si le preguntamos al cuidador de un
museo de la Moda, nos dirá que un vestido histórico nunca debe
usarse. Obviamente, esas son sus razones. Pero para quienes somos
profesionales de la confección, esas razones no tienen sentido:
nosotros creamos un producto de moda para ser usado. La ropa está
hecha para ser vestida; de no ser así, nuestra profesión o tendría
sentido. La ropa no tiene una edad para jubilarla; sencillamente,
tiene un estado en el que es útil y otro en el que deja de serlo.
La reciente moda vintage ha
venido ya a ser algo de gran importancia. En principio tuvo un
significado muy parcial, con aquello que se decía moda retro.
Cuando los sociólogos de la moda miraron con detenimiento aquellas
colecciones agitanadas de
Christian Lacroix
llegaron a la conclusión de que los diseñadores estaban haciendo
moda de su propia historia. Y así fue. Francis Montesinos reedita
frecuentemente la vestimenta valenciana tradicional. La moda de
"sacar a relucir" la ropa interior y hacerla exterior ha sido un
bello y exquisito recuerdo de la moda del Romanticismo, del
Modernismo, del Art Déco. Hay ya una moda consolidada que
consiste en revivir y volver a deleitarse con lo mejor de las modas
pasadas. La moda vintage está siendo la moda de las modas.
De pronto nos sentimos orgullosos
de aquello que habíamos guardado en el baúl de la abuela. Hemos
caído en la cuenta de que tiene su glamour. Tiene el sabor de
las viejas canciones, de las coplas, del viejo rock and roll,
del fox trot, de las viejas baladas. El baúl de la abuela
tiene el sabor de sus momentos felices. ¿Por qué no vamos a vestirlo
si nos apetece? Sólo necesitamos quitarle el olor del alcanfor y
proporcionarle el perfume que nos es más familiar, o el perfume
nuevo que más nos está gustando.
Y aquí viene la razón de este
artículo: Tengo un vestido de época que ha estado en la familia durante años. ¿Cómo puedo cuidar bien de ello?
¿Cómo puedo volver a vestirlo?
Estamos recopilando información de
los mejores especialistas para dar contestación a estas preguntas.
¡Muy pronto!
Queremos dar a continuación una
serie de
normas generales para
el correcto cuidado de ese vestido antiguo, heredado o comprado. Por
otra parte, debemos distinguir si estamos tratando de crear o
mantener un
pequeño museo de la familia
o si lo que buscamos es hacer uso de nuestro armario vintage;
es decir vestir lo que tenemos guardado
con tanta ilusión. El último término, hay que observar cuestiones
muy concretas para casos especiales de prendas; no todo es igual que
guardar un vestido de novia de la abuelita o el traje de la primera
comunión. También es bien diferente guardar un mantón de Manila a
guardar un traje de napa 7000 de Loewe, que nos ponemos dos semanas
al año.