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INTRODUCCIÓN
Desde el momento en que aparecieron
los primeros estudios sobre la obra de García Márquez, al menos desde los
llevados a cabo por Mario Vargas Llosa[i], estos
ensayos transcendieron lo puramente literario; conectaron enseguida con lo
político, lo social, lo moral, en el más amplio sentido de esta palabra. Pero
así ha ocurrido también con Neruda, y César Vallejo, y con todos los
intelectuales que han vivido y viven comprometidos con su tiempo, la América
suya que les fue o les es contemporánea.
El primero de los
autores en la lista de este estudio es, naturalmente, no podía ser otro,
Gabriel García Márquez; por obligación y por devoción. Porque su producción
periodística es tan ingente que abarca desde que él aprendió a escribir hasta
hoy, que siendo premio Nóbel de Literatura dirige programas informativos en TV.
A su formación como narrador de la realidad nos aproxima Jacques Gilard en la
recopilación de su OBRA PERIODISTICA[ii]. La
bibliografía sobre su producción literaria en general es tan abundante, y la
crítica tan unánime, que toda ella revierte como fondo documental para este
trabajo. Tenemos en García Márquez un escritor ejemplar junto a un observador
precoz y apasionado de su mundo; nada mejor para quien busque un documentalista
interesante. Pero hay más aún, porque desde el primer momento en que García
Márquez novela nos está transmitiendo lo maravilloso o lo asombroso de la
realidad, cuando a nosotros nos parece imaginaria. En el atesorado estudio
introductorio escrito por Joaquín Marco a una edición de
Cien años de
soledad[iii]
dice:
La ingente tarea
periodística de Gabriel García Márquez le suministró no sólo una capacidad de
conformar un sistema expresivo personal, sino que le acercó a los temas
cotidianos, muchos de los cuales no resultaban menos desmesurados que los que
el narrador inventaría o utilizaría más adelante como material de base de sus
relatos o novelas.
Con Pablo Neruda se nos
ofrece otra circunstancia especial interesante, la de un hombre de letras dado
a la política. El poeta es, debe ser, parcialmente, el cronista de su
época,
testigo de su tiempo. Él mismo se definió:
He llegado, a través de
una dura lección de estética y de búsqueda, a través de los laberintos de la
palabra escrita, a ser poeta de mi pueblo”.
De aquellas tierras, de
aquel barro, de aquel silencio de bosque chileno, he salido yo a andar, a
cantar por el mundo.
Para abundar más en
razones, digamos que manejar la literatura de las lenguas españolas y evitar a
Neruda resultaría imposible; está en todas partes.
Con César Vallejo ocurre
lo excepcional. Cualquiera que lea a Vallejo, autor que debiera ser mucho más
leído, ya no podrá jamás despreocuparse de esa cuestión permanente que une a
América y Europa. Nieto, por ambas líneas de padre y madre, de sacerdote
español e india de los Andes peruanos, César Vallejo tiene en su herencia
genética la vocación de puente entre los dos mundos; y el que luego se hiciera
poeta fue para colmar su destino; el que muriera en plena guerra española
(1938), fuera de sus dos patrias, confirma que hasta su muerte siguió fiel al
propósito de su vida.
En este año de 1992 se cumple el
centenario del nacimiento de Vallejo, un 16 de marzo. Es un año este tan
colmado de grandezas y tan repleto de exposiciones universales que no queda
sitio para una intimidad como el aniversario de Vallejo. Se siente por él un
amor secreto.
Arturo Uslar Pietri es
el prototipo de documentalista integral. Político, escritor, ensayista, nunca
ha dejado de decir y de explicar lo que pasa.
El mismo argumento apoya
la inclusión de Mario Vargas Llosa, el escribidor que más cerca ha estado de un
oficio de gobernante. No le faltó una primera oportunidad de invitado, la que
le brindó en 1984 el presidente de su país Fernando Belaúnde Terry; pero fue su
propia candidatura en las presidenciales de 1991 la ocasión más prometedora.
Sobre la base de la literatura
americana, la actual y la anterior, se puede construir una idea culta de la
realidad americana que difícilmente se obviará si de verdad se quiere
comprender a América. Ello es porque los autores desarrollan en sus obras
conceptos que son esenciales en la sicología americana, en su personalidad, en
su moral, en su filosofía; es su concepción particular del espacio y del
tiempo, de la vida y de la muerte, de lo maravilloso, del amor, de su propio
espíritu.
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NOTAS
[i]
HISTORIA DE UN DEICIDIO, Mario Vargas Llosa, Barral,
Barcelona 1971, es una obra de consulta obligada para el conocimiento del
autor García Márquez.
[ii]
Volumen I, TEXTOS COSTEÑOS, recopilación de Jacques
Gilard, Bruguera, Barcelona 1981. A finales de 1991 se anuncia una copiosa
recopilación que editará Mondadori. también existe al menos otra serie de
CRONICAS Y REPORTAJES que en América viene editando Oveja Negra desde 1976.
Pero para este trabajo que ESTUDIOS EDICIONES Y MEDIOS edita en 1992, ha sido
otro libro el punto de partida: CUANDO ERA Feliz E INDOCUMENTADO, publicado por
Plaza y Janés, en su colección ROTATIVA, Barcelona, 1975.
[iii]
ESPASA ‑ CALPE, Madrid, 1983.
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