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1.6 El espíritu, el espacio y el tiempo americanos
Cuando dentro de unos años los
científicos lleguen a conclusiones concretas sobre las vaguedades de la teoría
de la relatividad de Einstein, sabremos mejor que la relación espacio–tiempo,
en que tanto creemos hoy, es una relación bastante escasa. Este descubrimiento
reservado a futuros científicos, lo ha desvelado Gabriel García Márquez en el
terreno de la novela, y lo ha hecho al descubrir algo que es mucho más valioso
que una ley física, ha descubierto la capacidad de síntesis que tiene el ser
humano .
En los tres primeros
renglones de Cien años de soledad, el antes y el después del tiempo se
reúnen con el presente en un solo punto del espacio.
“Muchos años después,
frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de
recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.” En El
coronel no tiene quien le escriba, todo el tiempo de un viejo, toda su
vejez, es utilizado por el novelista para uno solo, único y concreto,
acontecimiento que, además, no llega a producirse: Que el gobierno le conceda
la pensión al coronel retirado.
Se destruye la mecánica
del tiempo y del espacio; las fuerzas conservan la propiedad de moverse pero lo
hacen con leyes que no son las convencionales; ambos fenómenos de tiempo y de
espacio no pueden representarse en coordenadas ni en rectas paralelas ni
convergentes; es en otro régimen que se da su relación. En Crónica de una
muerte anunciada, tiempo y espacio serán dos círculos concéntricos, o el
círculo un fenómeno y su centro el otro.
Tamaña arbitrariedad no
es suficiente como ejemplo para descreer la teoría de la relatividad Esto no es
mero fruto de la imaginación del autor, de su creación literaria; corresponde
también a la realidad vivida por el novelista.
“Los hechos, tanto los
más triviales como los más arbitrarios, estaban a mi disposición desde los
primeros años de mi vida, pues eran material cotidiano en la región donde nací
y en la casa donde me criaron mis abuelos. El pueblo era como cualquier otro
del Caribe, la casa era una de tantas y mis abuelos no era más ni menos
supersticiosos y crédulos que sus vecinos, pero .... . de la noche a la mañana,
los abuelos estaban muertos, las termitas habían derrumbado la casa y el pueblo
estaba en la miseria. Fue como si por allí hubiera pasado un viento de
destrucción.”[xx]
Cuando no queda vestigio
de hombre, no queda nada de vida, el espacio se vacía, el tiempo se comprime y
queda todo reducido a un instante permanente y monótono de soledad.
César Vallejo, que en
sola una vida pasó del Olimpo andino al Parnaso de París, explica, de forma
natural y comprensible para todos, lo que significa el vacío de la soledad absoluta,
sin vida,
"como una casa que nunca ha sido habitada."
De aquí nace la radical
diferencia entre dos seres humanos que habita el uno un espacio inmenso y el
otro vive hacinado, recluido por estrechos horizontes. El primero podrá acceder
a la comprensión de su ser interno, podrá comprender su alma cósmica, podrá
acceder a la idea de formar parte de un universo; el segundo, en cambio, no
comprenderá más que la pobreza y no concebirá más que odio y humillación.
El espíritu americano
es, por naturaleza, libre; capaz de imaginar la vida entera en libertad. Por
eso es descreído de la opresión.
“Y aún en la muerte no
entendían.”[xxi]
Por eso contra ésta es eternamente insurgente.
“Y nacerá de nuevo esta
palabra, tal vez en otro tiempo sin dolores.”[xxii]
Pero tal característica
no es contraria a la solidaridad, porque libertad no implica obligatoriamente
individualismo; no lo es para Vallejo, ni Neruda y nunca lo es para los poetas.
“España, envuelta en
sueño, despertando como una cabellera con espigas, te vi al nacer, tal vez
entre las breñas y las tinieblas, labradora, levantarte entre las encinas y los
montes y recorrer el aire con las venas abiertas.
Pero te vi atacada en
las esquinas.... .
Entonces vi tu cuerpo
desprendido....
Hasta hoy corre el
agua de tus peñas....
Yo viví con tu aurora
de fusiles...
“El firme amor, España,
me diste con tus dones.
Vino a mí la ternura que
esperaba y me acompaña la que lleva el beso más profundo de mi boca.”[xxiii]
“España, cristal de
copa, no diadema, .... . juro que de tus cenizas nacerás como flor de agua
perpetua, juro que de tu boca de sed saldrán al aire los pétalos del pan, la
derramada espiga inaugurada....”[xxiv]
“Si la madre España cae
–digo, es un decir–
salid niños del mundo;
id a buscarla. “
(César Vallejo, París,
1938)
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NOTAS
[xx] LA SOLEDAD de Gabriel García Márquez, de Miguel Fernández Braso, Planeta, Barcelona, 1972, pág. 119. Citado también por Joaquín Marco en la introd. a la cit. edic. de Cien años..., en SELECCIONES AUSTRAL, ESPASA–CALPE. [xxi] CANTO GENERAL, de Pablo Neruda. Editorial LA OVEJA NEGRA, Bogotá, 1982. Canto III, “Los Conquistadores”. [xxii] CANTO GENERAL, misma edic. Canto XV. [xxiii] CANTO GENERAL, misma edic. Canto XV.
[xxiv]
TERCERA RESIDENCIA, Pablo Neruda. Editorial La Oveja Negra, Bogotá
1982; IV, España en el corazón.
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