América Suya

Encuadernación lujo 236 p.

©  Darío Herreros, 1992
©  Edym, España, 1992

ISBN 84-604-39389-5

 

INDICE DEL LIBRO

La América Suya

Introducción

El periodismo de bloque

Los insurgentes

Lo maravilloso de verdad

El amor

Morir y no morir

Espacio y tiempo americanos

Al amor de Vallejo

La Iglesia de la justicia social

Los curas en la lucha

Fray Bartolomé de Las Casas y los curas contestatarios

El Nuevo Mundo del Concilio Vaticano II

La implicación política

El final de una dictadura

En recuerdo del padre Llanos

Las dictaduras y las democracias

Un documento de García Márquez

Repaso a la historia

Casuística de la dictadura

Fotografiar al fantasma

La dictadura del dinero

La cuestión indígena

Tempestad en Los Andes

Ecuador como ejemplo del movimiento indígena organizado

Etnografía indígena actual del Ecuador

El primer levantamiento indígena con organización política propia

El estado actual de la cuestión indígena

La Amazonía deseada

ECO'92

La cuenca del Amazonas

Los recursos medioambientales

Los pueblos de la Amazonía

Los nuevos pobladores de la selva y el urbanismo amazónico

Inmigrantes circunstanciales de la Amazonía

La antigua historia y el futuro posible y deseable

1.6 El espíritu, el espacio y el tiempo americanos

 

Cuando dentro de unos años los científicos lleguen a conclusiones concretas sobre las vaguedades de la teoría de la relatividad de Einstein, sabremos mejor que la relación espacio–tiempo, en que tanto creemos hoy, es una relación bastante escasa. Este descubrimiento reservado a futuros científicos, lo ha desvelado Gabriel García Márquez en el terreno de la novela, y lo ha hecho al descubrir algo que es mucho más valioso que una ley física, ha descubierto la capacidad de síntesis que tiene el ser humano .

En los tres primeros renglones de Cien años de soledad, el antes y el después del tiempo se reúnen con el presente en un solo punto del espacio.

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.” En El coronel no tiene quien le escriba, todo el tiempo de un viejo, toda su vejez, es utilizado por el novelista para uno solo, único y concreto, acontecimiento que, además, no llega a producirse: Que el gobierno le conceda la pensión al coronel retirado.

Se destruye la mecánica del tiempo y del espacio; las fuerzas conservan la propiedad de moverse pero lo hacen con leyes que no son las convencionales; ambos fenómenos de tiempo y de espacio no pueden representarse en coordenadas ni en rectas paralelas ni convergentes; es en otro régimen que se da su relación. En Crónica de una muerte anunciada, tiempo y espacio serán dos círculos concéntricos, o el círculo un fenómeno y su centro el otro.

Tamaña arbitrariedad no es suficiente como ejemplo para descreer la teoría de la relatividad Esto no es mero fruto de la imaginación del autor, de su creación literaria; corresponde también a la realidad vivida por el novelista.

“Los hechos, tanto los más triviales como los más arbitrarios, estaban a mi disposición desde los primeros años de mi vida, pues eran material cotidiano en la región donde nací y en la casa donde me criaron mis abuelos. El pueblo era como cualquier otro del Caribe, la casa era una de tantas y mis abuelos no era más ni menos supersticiosos y crédulos que sus vecinos, pero .... . de la noche a la mañana, los abuelos estaban muertos, las termitas habían derrumbado la casa y el pueblo estaba en la miseria. Fue como si por allí hubiera pasado un viento de destrucción.”[xx]

Cuando no queda vestigio de hombre, no queda nada de vida, el espacio se vacía, el tiempo se comprime y queda todo reducido a un instante permanente y monótono de soledad.

César Vallejo, que en sola una vida pasó del Olimpo andino al Parnaso de París, explica, de forma natural y comprensible para todos, lo que significa el vacío de la soledad absoluta, sin vida, "como una casa que nunca ha sido habitada." De aquí nace la radical diferencia entre dos seres humanos que habita el uno un espacio inmenso y el otro vive hacinado, recluido por estrechos horizontes. El primero podrá acceder a la comprensión de su ser interno, podrá comprender su alma cósmica, podrá acceder a la idea de formar parte de un universo; el segundo, en cambio, no comprenderá más que la pobreza y no concebirá más que odio y humillación.

El espíritu americano es, por naturaleza, libre; capaz de imaginar la vida entera en libertad. Por eso es descreído de la opresión.

“Y aún en la muerte no entendían.”[xxi] Por eso contra ésta es eternamente insurgente.

“Y nacerá de nuevo esta palabra, tal vez en otro tiempo sin dolores.”[xxii]

Pero tal característica no es contraria a la solidaridad, porque libertad no implica obligatoriamente individualismo; no lo es para Vallejo, ni Neruda y nunca lo es para los poetas.

“España, envuelta en sueño, despertando como una cabellera con espigas, te vi al nacer, tal vez entre las breñas y las tinieblas, labradora, levantarte entre las encinas y los montes y recorrer el aire con las venas abiertas.

Pero te vi atacada en las esquinas.... .

Entonces vi tu cuerpo desprendido....

Hasta hoy corre el agua de tus peñas....

Yo viví con tu aurora de fusiles...

“El firme amor, España, me diste con tus dones.

Vino a mí la ternura que esperaba y me acompaña la que lleva el beso más profundo de mi boca.”[xxiii]

“España, cristal de copa, no diadema, .... . juro que de tus cenizas nacerás como flor de agua perpetua, juro que de tu boca de sed saldrán al aire los pétalos del pan, la derramada espiga inaugurada....”[xxiv]

“Si la madre España cae –digo, es un decir–

salid niños del mundo; id a buscarla. “

(César Vallejo, París, 1938)

 

 

 

 


NOTAS

 

[xx] LA SOLEDAD de Gabriel García Márquez, de Miguel Fernández Braso, Planeta, Barcelona, 1972, pág. 119. Citado también por Joaquín Marco en la introd. a la cit. edic. de Cien años..., en SELECCIONES AUSTRAL, ESPASA–CALPE.

[xxi] CANTO GENERAL, de Pablo Neruda. Editorial LA OVEJA NEGRA, Bogotá, 1982. Canto III, “Los Conquistadores”.

[xxii] CANTO GENERAL, misma edic. Canto XV.

[xxiii] CANTO GENERAL, misma edic. Canto XV.

[xxiv] TERCERA RESIDENCIA, Pablo Neruda. Editorial La Oveja Negra, Bogotá 1982; IV, España en el corazón.

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