|
|
2.5 El final de una
dictadura
El 15 de enero de 1958 el gobierno
empieza a derrumbarse. El jefe de la Seguridad Nacional, Pedro Estrada, es
destituido. El día 19 de enero, el último escrito de la Junta Patriótica, en el
que se insta al dictador a abandonar el poder, está impreso en dependencias de
un despacho parroquial. Toda la ciudad es ya una conspiración contra la
dictadura. Los estudiantes, los artesanos, los comerciantes y los obreros están
todos conspirando. Los colegios regentados por religiosos son los primeros en
sacar sus alumnos a manifestarse en la calle cuando empieza la huelga general.
En dependencias de la catedral de Caracas se imprimen panfletos y se dispersan
por las calles arrojados desde los campanarios de las iglesias; la misma huelga
general anuncia su principio con un repique de campanas en todas las
parroquias, toque amparado en la costumbre de hacerlo a las doce en punto del
mediodía, a la hora de rezar el Angelus[xxxiv].
El día 21 el sacerdote Carrillo oficia una misa que es interrumpida por una
carga de guardias y policías. Las últimas balas que disparó el gobierno de
Pérez Jiménez fueron contra esta misma iglesia, como si allí dentro estuviera
el espíritu de toda la subversión y pudieran aniquilarlo a balazos. Al amanecer
del día 23 de enero el régimen de Pérez Jiménez era definitivamente derrocado.
La Junta de Gobierno que tomó la dirección de la República estaba formada por
militares mayormente; no hubiera sido demasiado extraño que en su lugar, o
apoyados por ellos, una junta de obispos hubiera proclamado una nueva república
en Venezuela.
El pueblo de Caracas y
todos los venezolanos supieron abrirse paso a la democracia, respondiendo así,
de verdad, al referéndum que “oficialmente” había ganado el dictador. Fue
liberado el político Rafael Caldera que permaneció refugiado en la Nunciatura
Apostólica de Caracas desde el cuartelazo de Maracay. Volvieron del exilio
otros políticos y algunos de los curas que desde el calabozo habían pasado la
frontera.
Salió del país Marcos
Pérez Jiménez; se exilió a EE UU; fue extraditado a Venezuela seis años más
tarde, juzgado allí y condenado por corrupción. Preso en San Juan de Los Morros
cumple cuatro años de condena y es puesto nuevamente en libertad. En 1992
Venezuela cumple 35 años de democracia ininterrumpida; pero el 4 de febrero de
este año, nuevamente fuerzas militares de Maracay encabezan una intentona golpista
contra el gobierno democrático de Carlos Andrés Pérez. Los nuevos golpistas,
que habitan los mismos cuarteles de aquellos que se alzaron contra Pérez
Jiménez, se declaran izquierdistas. Desde una lujosa residencia madrileña,
Marcos Pérez Jiménez, anciano ya, ha podido contemplar en libertad esta nueva
intentona que, afortunadamente esta vez, no pudo tumbar la democracia
venezolana.
|
|
|
|
NOTAS [xxxiv] “Las campanas de la mayoría de las iglesias de Caracas anunciaron a las 12 el principio de la huelga general”. Cuando era feliz ... Ob. cit. de García Márquez, pág. 51.
Todos los derechos reservados, EDYM © Estudios Ediciones y Medios, S. Ltd., 1996 - 2005, Spain |