introducción
Esta pequeña colección de
reflexiones fueron parte de un programa de estudios impartidos por el autor
en la Escuela Municipal de Artes y Técnicas Audiovisuales de Puzol, Valencia
(España). Completaba un curso dirigido a profesionales o estudiantes que ya
tenían una formación avanzada en el campo audiovisual: titulados
universitarios, de tercer módulo de FP, de otros centros de enseñanza de
imagen y sonido, o simplemente profesionales del medio que voluntariamente
asistieron a las clases. La finalidad del curso fue, por tanto, doble: por
un lado enseñar y por otro recordar lo que ya se sabía pero que no se
utilizaba; es decir entregar conocimientos nuevos al alumno y también
ejercitarlo para recuperar los conocimientos adquiridos anteriormente, pero
que, por olvido o rutina, tenía inutilizados en la actualidad.
El método de trabajo se fundamentaba en la capacidad de observación, de
análisis y de crítica que pudiera tener cada alumno, potenciarla o
recuperarla a base de un gran esfuerzo de introspección.
A partir de aquí nos sumergimos de lleno en el cine documental, en la obra
cinematográfica que tiene como contenido la realidad material e inmaterial
que nos rodea. En este cine la escena se da ya creada y no es necesario la
puesta en escena que necesita siempre el cine de ficción. Para el buen hacer
documental, para darle un buen tratamiento al objeto documental, al
contenido de la obra, necesitamos desde el primer momento tener una buena
comprensión de ese objeto en el que nos vamos a ocupar. Necesitamos
entenderlo y comprenderlo, saber lo que nos dice, antes de re-decirlo
nosotros.
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