4. La expresión del yo
El lenguaje del cuerpo
humano; el lenguaje autónomo y el lenguaje voluntario.
Vamos a incluir al autor del documental entre las personas que forman parte
de su contenido, porque frecuentemente aparece el autor en el documental. Al
hacerlo, el espectador lo recibe como agente informador en su conjunto y no
sólo el impacto proviene de lo que diga sino cómo lo diga, de todo lo que
haga y de todo lo que sea persona autor, también de sus gestos y de su
aspecto visual.
Nuestro cuerpo es un ser
vivo. Tiene por ello un lenguaje con características semejantes al de los
demás seres vivos. Es decir, posee aquel lenguaje que emana de su relación
con las cosas animadas e inanimadas que lo rodean. Esa relación produce en
nuestro cuerpo reacciones no voluntarias. A través de él se manifiesta
también nuestro subconsciente.
Pero también nuestro cuerpo
forma parte de nuestra personalidad. Es el soporte de un cerebro
desarrollado y está unido a toda nuestra actividad vital: intelectual y
sensitiva.
El lenguaje
autónomo del cuerpo humano
Como en los demás seres animados, ese lenguaje emana de las reacciones no
voluntarias.
De esa forma el cuerpo:
a) habla de las reacciones
que los agentes físicos producen en él. (las heridas sangran, las manos rugosas son trabajo manual duro, el sudor es
esfuerzo o calor y los poros abultados en la piel o el vaho visible al
hablar indican frío) b) habla de información recibida a través de los sentidos.
(los gestos involuntarios que hacemos al oler un perfume agradable o el
gesto de nausea ante algo asqueroso, los ojos que se abren de admiración o
la vista que se agudiza para ver mejor algo) c) habla de las respuestas o manifestaciones que afloran desde nuestro
subconsciente (el susto, el pánico y toda la mímica involuntaria). d) en último lugar, mezcla de lo voluntario e involuntario, nuestro cuerpo
es un reflejo a veces bastante fiel de nuestras costumbres. Ellas modelan
nuestro cuerpo con características determinadas, al punto de que aun en una
foto "inexpresiva" decimos ya mucho no sólo de quién sino también de cómo
somos.
El lenguaje
voluntario del cuerpo humano.
a) incluye, en primer lugar, toda la abundante significación de que
convencionalmente dotamos a los gestos voluntarios. Es lo que llamamos
mímica y la expresión más notable es el mimo y la danza. b) esa mímica llevada al medio cinematográfico alcanza una cuantificación
extraordinaria (lo veíamos en el ejercicio con cámara), lo mismo en el ser
humano que en cualquier otro objeto cinematográfico, dependiendo de la
maquinaria que utilicemos y cómo lo utilicemos.
Cada acto voluntario de la
persona determina un acto que puede ser expresivo (cine) en algún lugar de
su cuerpo. Los músculos, incluso las células obedecen y actúan a voluntad.
(Recordemos la mano del asesino con el cuchillo, y, de ahí, la enorme
cantidad de datos que existen en las huellas de una acción - criminal,
policía- para conocer o describir esa acción).
Como consideración final
acerca del lenguaje de nosotros mismos, de los autores documentales y de la
persona no-autor pero que se integra en un contenido documental, no
olvidemos que:
- es el objeto
cinematográfico con mayor expresividad, más que ningún otro.
poseemos variedad de lenguajes distintos y uno más complejo y de más
notable estructuración que todos los demás: la palabra.
somos a la vez sujeto y objeto y así el autor lo puede utilizar, porque
no está solamente la persona en la realidad objetiva, está también ante la
realidad, frente a la realidad.
la persona forma parte del todo, pero es ésta una parte tan importante
que puede ser tomada por el todo ("los ojos de la española" por toda la
española toda, en la poesía o en el arte).
|