5. El lenguaje hablado o
escrito de los personajes en la narración documental
El lenguaje hablado
Hemos venido haciendo documental en tres clases anteriores y hasta este
momento habíamos permanecido en gran medida mudos. Habíamos hecho una obra
de imágenes y, sin embrago, estamos seguros que veníamos haciendo cine. Las
realidades que extraíamos del exterior para la película venían con su
apariencia visual y hacíamos de ellas una fotografía continua, consiguiendo
otra viveza en el resultado, que incluía, además, nuestra aportación
ideológica y sensitiva.
Naturalmente que esa realidad exterior tenía características audibles; pero
pasamos largo tiempo en el cine - en la historia y en las clases- sin que
nuestros tímpanos vibraran.
Hay tres sonidos en la obra
cinematográfica que tienen cada uno naturaleza distinta:
- El ruido. - La música.
- La palabra.
El desarrollo industrial
quiso que en esto el cine fuera, una vez más, contradictorio: lo último que
incorporó al cine fue lo primero que existía, el sonido ambiente. Lo primero
que incorporó fue lo más extraño, la música. Antes incluso del cine sonoro,
le incorporó música en las proyecciones.
Lo cierto es que al
incorporar la palabra como sonido en las películas, al hacer el cine
hablado, las películas fueron exageradamente habladas y llegaban a aburrir.
No cabe duda que introducir la palabra en el cine es introducir un elemento
de discordia, aparece un peligro para lo demás que se sustentaba en silencio
o con sonido sin palabra.
Estudiaremos aparte el
lenguaje de los ruidos y el de la música.
Actitudes frente a
la palabra
Para resolver esa discordia, me propongo que sea la palabra un elemento más
de los presentes en la obra cinematográfica.
-
Que sea algo que no
entra en la proyección como procedente de un mundo ajeno, extraño. No sale
de la nada sino de algún sitio que ya tengo localizado en el film.
-
Que me pueda poner ante
ella como ante las demás cosas que aparecen.
-
Que reconozca esa
palabra- realidad como una realidad más. Si la reconozco la comprendo y si
no la reconozco, me extraña y me irrita.
-
Como las demás cosas del
film, esa palabra no aparece aislada sino relacionada con algo. Lo
significativo de ella no acaba en sí misma; entonces estaría aislada, no
diría lo que dice, no la comprendería y me irritaría. Pero sí debe contener
todo un sentido y no remitir por entero a otra parte.
El contexto de la
palabra
Llamamos contexto de la palabra en el cine a todo su ámbito dentro del cual
se relaciona. Como objeto y como palabra, ésta tiene dos contextos:
- contexto literario, que
relaciona esa palabra con las demás y el significado así se concreta.
- contexto de situación, contexto geográfico, que concreta el significado
de la palabra al sitio físico en que se da.
En el cine documental el
contexto de la palabra tiene una importancia mayor que en el cine de
ficción, cuyo contexto le entregamos nosotros (autores) a la palabra. En el
documental tomamos a diario palabras del lugar donde las encontramos,
buscadas o no, pero elegidas siempre. Si estas palabras fueran tomadas al
azar podrían quedar descontextualizadas y no significar lo suyo sino algo
diferente; el documental (reportaje) puede ser muy infiel.
En el documental la palabra
que tomamos de la boca de las personas no es despegable de su circunstancia.
a) El contexto literario
b) El contexto de
situación En cuanto al autor de la
palabra:
El autor en
condiciones normales
El límite establecido
en principio por el autor debe permanecer a lo largo de la obra. De lo
contrario cada alteración irrita por extraña.
El autor que aparece en el documental tomando la palabra establece una seña
de identificación entre la palabra y él mismo. A partir de ese momento debe
continuar él como narrador, pues de lo contrario restaría importancia a la
aparición anterior, por una parte, y, por otra, necesitaría nueva referencia
para el nuevo sujeto que habla. En este caso, cualidades
artísticas y técnicas de la locución quedan supeditadas a ese presentador
protagonista. No sólo su voz en off debe conservar las características de su
voz/on para ser inequívocamente reconocida sino que la locución/on debe
hacerse conservable en el estudio. Cuidará los niveles de grabación, los
tonos, y el estilo de pronunciación así como el estilo literario.
El autor en condiciones
especiales
A veces el contexto de situación está condicionado por agentes peculiares
que obligan a hacer una locución in situ también peculiar.
Ejemplo :
en medio de una
tormenta, en un lugar silencioso en el que hay que hablar bajo, en un medio
de gran tragedia, etc. Esa circunstancia contextualiza muy marcadamente la
locución "in situ", pero también obliga a observar una coherencia de la
voz/off que le sucede. Si la sucesión es
inmediata, la inhibición es brutal; por tanto se debe intentar aplazar esa
sucesión cuanto más mejor. Un recurso usual consiste en continuar la descripción sin palabras, con
imágenes y sonidos ambientes.
Otro recurso cosiste en continuar la descripción locuaz con personajes in
situ.
Los parlantes que no son
autores
Pueden darse los casos de que esos personajes y su palabra actúen como
narradores o como ambiente de segundo término. En el primero de los
casos el hablador se ve afectado por la misma norma de autor. Es decir, su
palabra lo incluye a él como contexto y, a la vez, está inmerso en el
contexto que a él rodea.
En cuanto a él, su palabra necesita estar personalizada, pues de no ser así
no sería su palabra.
El ejemplo más común es el
de un entrevistado que habla en una lengua que no es la del autor o la de su
medio; esa voz o la traducimos o la subtitulamos; si la traducimos no
podemos enmudecerla por completo: dejarle arrancar o dejarle en segundo
nivel auditivo, pero siempre dejarlo oírse; si lo subtitulamos no corremos
ese peligro de despersonalizarla.
Si los personajes no son
narradores, su palabra sigue siendo otro más de los objetos cinematográficos
que se relaciona con lo demás del contenido. Es sonido ambiente y, a la vez,
palabra; la relación es doble; si falla una parte de esa relación su
utilización o es mala o no es todo lo buena que pudiera ser. El ejemplo al caso podría ser el de un desayuno inglés en el que se habla
otro idioma. Algo extraño hay ahí.
Otro ejemplo : Una reunión internacional de personalidades, en la que se
hablan varios idiomas. Si el ambiente de charla hace oír vario idiomas,
redundaremos mejor (y de forma simple y fácil) en el aspecto internacional
de esa reunión.
Los parlantes son
narradores muy ocasionales
Aquí el contexto literario y de situación se implican mutuamente.
En cuanto a la situación vale lo anterior. En cuanto a lo literario, la palabra necesita siempre de un contexto
suficiente para que sea significativa y para que su significado sea además
el correcto, no un equívoco o un contrario.
Este problema se nos
plantea claramente en las entrevistas hechas "al alimón", donde la selección
de respuestas debe ser cuidadosa. También ocurre en la circunstancia de tener que fragmentar una entrevista o
una intervención larga. La ejecución de esos "cortes" y su selección debe
ser cuidadosa y atenerse a las normas de veracidad, coherencia y
expresividad.
Pero el peligro de la
palabra en el cine no desaparece por entero ni en la determinación más
absoluta. La contradicción de la que hemos venido hablando, y la aventura de
la expresión audiovisual, son parte del doble juego que el cine - el
documental también- mantiene constantemente. La habilidad para mantenerse en
ese doble juego, siempre en favor del propósito final, aporta la gran dosis
de arte y de interés que el cine despierta, la libertad que proclama el
nerviosismo apasionante que nos envuelve y la continuidad y discontinuidad
en que nos sumerge que es comparable a la vida misma, al sentir y padecer,
ansiar y gozar.
El lenguaje escrito
Aquí la palabra toma naturaleza de objeto visual parecido al de los objetos
inanimados. En buena medida, la palabra escrita en el cine queda
desnaturalizada respecto a la escritura de la literatura.
Una columna de epígrafes y
cifras, en un documental, es muy parecido a un estante de cajas, un montón
de naranjas o una fila de vehículos.
Por ese motivo, la
utilización de tales elementos está sometida a las leyes que anteriormente
hemos estudiado para los demás "objetos audiovisuales", tanto por razones
estéticas (que no hemos visto) como por cuestiones de lenguaje
(expresividad), que sí hemos visto.
Como consideración final
acerca del lenguaje hablado en el cine, debiéramos recapitular brevemente
algunas cuestiones:
- Todos los significados
de un idioma fueron, en sus orígenes, imágenes, y cada uno de ellos puede
convertirse, con el correr del tiempo, en abstracciones.
- Otras palabras fueron en su origen "ruidos" y más tarde se convirtieron
en parte de ese lenguaje estructurado, llamándose "interjecciones".
- El hecho mismo de la palabra es, en esencia, el rudimento del tropo
poético: cambiamos al objeto por su nombre, por la palabra que resume lo que
el objeto es.
- El ejercicio del idioma es una dinámica de comparación constante entre
objetos, trasladando significados y empleando tantas palabras primigenias
como metonimias.
- El idioma no es único. En cada país, cada pueblo habla un idioma
distinto.
En cuanto a la
primera cuestión, nos encontramos con que el cine se devuelve a la palabra a
su origen. En la literatura vive la palabra en un mundo que puede estar muy
alejado de la realidad de "sus cosas", mientras que en cine aquellas
palabras que no se presenten endosadas a "sus cosas" no tendrán apenas
importancia ninguna. Una palabra por sí misma, después de los títulos de
crédito, no dice nada.
En cuanto a la
segunda, aquellos "ruidos" que con la complejidad idiomática pasaron a ser
interjecciones, en el cine - en el documental más que nada- quedan siendo lo
que eran antes del idioma: el sonido ambiente, la manifestación sonora
primigenia del hombre (ser animado, vivo).
La dinámica de
comparación constante, el tropo y la metonimia, la metáfora, son mucho más
recursos técnicos en la literatura y son mucho más realidad en el cine. El
sol que hunde en el mar es un tropo literario; en el cine no; en el cine el
sol se hunde en el mar "realmente". Cuando esa comparación es recurso cinematográfico, por lo general, es
utilizada prescindiendo de palabras.
Ejemplo :
Un gran complejo
industrial habla con el ruido ambiente diciendo mucho de sí mismo; es parte
expresiva de su actividad. Si ese paisaje industrial aparece mudo, ya está
diciendo - puede- que ha muerto; pero si tuviéramos la osadía de hacer oír,
lejanas, unas campanadas largas y espaciadas, compararíamos dos defunciones
- con los términos y cualidades de comparación que esgrimiéramos- a una de
las cuales, solamente, se aplica ese toque significativo. Pero no
utilizaríamos palabras en comparación sino que comparamos las cosas mismas.
Lo más probable es que en
el cine, la expresividad de la comparación hace que, en su uso, palabras y
cosas se excluyan mutuamente; por lo general, o las palabras o las cosas
deben estar, pero no juntas.
Respecto de la
condición geográfica de los idiomas, diríamos que el cine no es sólo acorde
y consecuente forzoso de esa geografía sino más, es la representación
geográfica de la división de idiomas, es el mapa.
Por eso nos resulta
aceptable que en literatura los idiomas se traduzcan; que los personajes nos
hablen en nuestro idioma, aunque no coincida con el suyo, nos resulta
aceptable. Pero en el cine, en Rusia el ruso debe hablar en ruso y si no lo
hace es que algo tiene - debe tener- de extranjero.
Por eso en una comunidad bilingüe deben oírse los dos idiomas; si no es así
le estamos negando a la comunidad su bilingüismo.
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