8. El montaje
Teoría de Eisenstein. La yuxtaposición. La colisión y el conflicto. La
sencillez, la expresividad y el efectismo. El tropo en el montaje.
En retórica se llama TROPO
al uso de palabras en sentido distinto del que propiamente le corresponde,
pero que tiene con éste alguna conexión, correspondencia o semejanza. El
tropo comprende la sinécdoque, la metonimia y la metáfora.
Sinécdoque: la parte por el todo.
Metonimia: usar una cosa con el nombre de otra o tomar el efecto por la
causa o al sujeto por la acción o la obra.
Metáfora: darle a la palabra un sentido figurado en vez del recto
(comparación).
A las acciones paralelas
y a la sucesión de primeros planos en América, nuestro cine contrapuso la
unidad de los mismos en su acción. (S. M. Eisenstein).
El cine de Griffith no
conoce este tipo de estructuras de montaje. En él los grandes planos crean
la atmósfera, trazan la caracterización de los personajes, alternan en el
diálogo a los mismos y, en las persecuciones, alternan perseguidores y
perseguidos, aumentando el "tempo". Griffith siempre permanece dentro del
cine de lo representativo y objetivo y nunca trata de alcanzar, mediante la
contraposición de cuadros, el sentido y la imagen completa. (S. M.
Eisenstein).
En esta permanente
yuxtaposición que venimos haciendo del cine de Griffith y el de Eisenstein
no debe buscarse mejor o peor cine, sino cines diferentes. Si tomamos una
secuencia de Griffith y la comparamos con otra de E, con un contenido
semejante, es probable que los dos autores digan lo mismo pero, eso sí, de
forma diferente.
Nuestra época,
agudamente ideológica e intelectual, no pudo dejar de ver en el cuadro su
"inscripción ideológica", el signo, no pudo dejar de advertir, en la
contraposición de cuadros, el establecimiento de un nuevo elemento
cualitativo, de una nueva imagen, de una nueva concepción.
(S. M. Eisenstein).
Para Griffith el cine es un
discurso narrativo, en el que las cosas suceden en el marco del propio
esquema cinematográfico, que va inmerso en el plano y en la sucesión de
planos. Para Eisenstein el cine no es sólo un discurso narrativo sino un
discurso crítico, en el que unas cosas suceden y provocan el acontecimiento
de otras, fuera del marco del plano, porque el constante ejercicio
comparativo abre la narración y la ataca con la crítica.
El cine de Griffith es histórico y después documental. El cine de Eisenstein
es ideológico después de documental. De aquí la gran importancia que ambos
estilos tienen para el estudio del tema que nos ocupa a nosotros. Ambos
están pegados al documental pero cada uno deriva en sentido propio, opuesto
uno al otro. De ambas escuelas juntas se puede aprender el documental en
toda su integridad.
Para Griffith la realidad elegida es un cuadro y dentro de él analiza lo que
le interesa. Para Eisenstein contemplar un cuadro es responder a una llamada
que hay tras el cuadro y contemplar uno tras de otro le suscita la impresión
de cada uno más otra impresión producto de la comparación de todos. Para
Griffith la vida puede mirarse cuadro a cuadro; para Eisenstein la vida se
ve solamente si uno se fija en un grupo o grupos de cuadros.
Al poner juntos dos
cuadros, ampliamos los marcos de uno, el más grande, o de los dos (montaje
paralelo), abarcando un nuevo campo de observación, confiriendo a éste una
nueva cualidad, abarcando una nueva esfera (conjunción de la dos
particulares), pasando así de la esfera de la acción de cada uno o del más
grande a la esfera de la idea producto de los dos juntos.
Este es el ejercicio del
tropo en el montaje, porque esos cuadros serán planos de imágenes
diferentes, uno de las que priva sobre el otro, que se utiliza significando
algo netamente diferente a lo propio. Este ejercicio, que, en tiempos del
cine mudo, se hacía para conseguir una mayor expresividad, con el
advenimiento del sonoro dejó de ser tan usual; si embargo con él quedó una
nueva concepción del montaje y no ya sólo como medio de realizar efectos
sino y, ante todo, como medio de expresión, de exposición de las ideas, de
su desarrollo mediante una forma especial de lenguaje cinematográfico, de
una forma particular del habla cinematográfica.
El advenimiento de la concepción del lenguaje cinematográfico normal tuvo
lugar, en forma totalmente natural, a través de la etapa de exceso en la
esfera del tropo y de la metáfora primitiva: nos hacíamos eco de la
metodología del idioma en la más remota antigüedad. (S. M. Eisenstein).
La imagen de la cosa suscitó una voz que para entendernos sustituyera a la
cosa. Con el devenir de los tiempos, este método siguió empleándose para
expresar ideas: utilizar una imagen (figurada) para expresar una idea que no
era cosa; por ejemplo, el centauro (combinación de hombre y caballo)
expresaba la idea de ciertos hombres veloces. Así, la elaboración de
conceptos más simples aparece como un proceso de contraposiciones. (S.
M. Eisenstein).
Si la contraposición es de imágenes contradictorias, yuxtapuestas (opuestas
entre sí/oponentes entre sí) habrá una idea que se quiere reforzar mediante
ellas. Por ello, también el juego de las contraposiciones en el montaje encierra
una fuerza de acción tan honda y, por otra parte, precisamente a través de
la contraposición desnuda había de elaborarse el sistema de contraposición
interior compleja (que exteriormente no se advierte), que constituye cada
frase del lenguaje del montaje. Eso también vale para todo lenguaje en
general. Como sabemos, "la metáfora es una comparación abreviada"
(Eisenstein cita a A. Potebnia). (S. M. Eisenstein).
Fritz Mauthner dijo, con gran acierto, refiriéndose al idioma:
"... Toda metáfora es de hecho una agudeza. El idioma que en la
actualidad habla uno u otro pueblo representa la suma de millones de
agudezas, de mordacidades, de millones de anécdotas, cuya historia
desapareció para siempre". ..." La agudeza capta las semejanzas
lejanas." (Fritz Mauthner, Beitraje zu einer der Sprache, Zweiter
Band, XI, Die Metapher). |