CAPÍTULO III
Los hijos de Atahualpa (Atabalipa) y la desconocida descendencia
de Mama Cori Duchicela
El Tahuantinsuyu despertó, de pronto, en las tinieblas, cuando
Illapa, el dios del rayo, fue aprisionado por los arcabuces de los
blancos. Cuando este suceso tiene lugar, el emperador del
Tahuantinsuyu saboreaba las recientes victorias contra su hermano
Huascara. La prisión de Atabalipa, arteramente preparada por el
conquistador, llevó de la primera sorpresa al pánico colectivo,
por razones sociohistóricas antes que míticas. La familia real y
los hijos de Atabalipa se encontraban en Liribamba y en Quito.
Ello permitió ampararlos, primero frente al furor en la estrategia
defensiva, impuesta por Rumiñahui, y luego del cúmulo de
ambiciones de Benalcázar y sus hombres, que llegaban a este reino
en aquel no bien interpretado hecho histórico.
El monarca, desde Cajamarca, apenas tuvo tiempo para encomendar a
su hermano el Inca Illescas el cuidado de su familia y mujer
principal quien, a la fecha, residía en Liribamba. Este testimonio
así hilvanado lo debemos al padre Velasco, el único historiador
que recogió cuidadosamente las tradiciones de la familia real.
Empleando los métodos y técnicas adecuadas, se adentró en la
información oral de los aborígenes; él, con innegable paciencia,
atesoró aquellos datos y luego en brillante cronología los plasmó
en su Historia Antigua, única fuente de la que se pueden extractar
todos esos testimonios que aún superviven en la memoria social de
innumerables comunidades nativas. Su hacer histórico fue, ante
todo, una innovación metodológica y de técnicas que, recién hoy
día, se emplean con el nombre de etnohistoria o etnografía. Con
una visión científica actualizada, ella permite desentrañar la
verdadera presencia de los pueblos que, siendo sometidos por
conquista y colonización, jamás fueron sojuzgados ni como culturas
ni como etnias.
En cuanto a los hijos de Atabalipa, incontables investigadores
abordan el tema: unos con alguna fortuna y otros con imperdonables
errores, dejan no pocos testimonios al respecto. En parte,
logramos recavar alguna información nueva adicional. En Los
Señores Naturales, por falta de datos, dejamos un ligero esquema
de Inca Roca, casi al finalizar el texto del libro citado.
De los descencendientes, aparecen como tales en la historia don
Francisco, el Auqui, casado con doña Beatriz Coquilago Ango, hija
del Señor de Caranqui, Alonso Ango; de su descendencia no quedan
vestigios. Este personaje fue hijo de Atabalipa en Hayca-Ocllo.
Igualmente el emperador procreó en Mama Ussica a Carlos Atabalipa;
su descendencia se diluyó en el primer mestizaje. Otro hijo que se
menciona en Quito fue Felipe Atabalipa, citado más de una vez.
Reiteradamente los propios descendientes de Inga Rocca, hijo de
Atabalipa, insisten en su presencia en la dinastía del Inca ligada
con los Duchicela. Se oyó con incredulidad aquel testimonio vivo y
sólo
actualmente se otorga crédito histórico a tales informaciones. Uno
de los descendientes, Luis Felipe Huaraca Duchicela, levantó hacia
1933, en la ciudad de Guayaquil, Información Sumaria con testigos,
para probar el origen de la dinastía real de cuzcos y duchicelas,
respectivamente.
Para dar solidez histórica, hay que retornar a la única fuente
veraz que hay al respecto, la Historia Antigua del padre Juan de
Velasco; en efecto, en el tomo II, al referirse a la conquista del
reino de Quito y al tesoro del rescate, advierte que Rumiñahui
nada quiso entregar de él. Agrega, además, que el propio Atabalipa
encomendó con sumisión a Illescas, su hermano, el cuidado y
crianza de los hijos tiernos del difunto de los cuales se había
apoderado (Rumiñahui) en su ausencia (1) e insiste que el Inca le
había urgido el cuidado de sus hijos pequeños y de la Reina Mama
Cori (2).
El historiador no se contentó con dejar referencias generales y,
para que se entienda claramente, se refiere a otros sucesos
ligados a la dinastía. Conoció, seguramente por el testimonio
escrito de Niza o por las tradiciones orales de los indios de
Cacha y Yaruquies, del convite que preparó Rumiñahui para la
nobleza; pero fue engañado por Mama Ocllo-Cori Duchicela, primera
mujer y hermana paterna de Atahualpa muy capaz y advertida (3).
Ésta, con mucha finura, sin resentir el orgullo del tirano,
comprendiendo a tiempo cual era el propósito, pidió a éste que le
enterrase junto a su marido y ...retiróse la Reina sola a su
vivienda y se dio a sí misma la muerte, para acompañarle a
Atahualpa y prevenirle a su único hijo HUALPA CAPAC el sepulcro
(4).
Rumiñahui cumple con su propósito, pasa a cuchillo a todos los
nobles después del banquete y en medio de la embriaguez ahorca a
Illescas haciendo de su piel un tambor, para exhibir sobre él su
calavera.
La llamada Mama Ocllo Cori Duchicela por Velasco, coyuntura de la
realeza cuzqueña y quiteña, llevaba en su sangre las dos
dinastías, la del Cuzco y la de Quito, respectivamente.
Cori Duchicela, hermana paterna de Atabalipa y prima hermana de su
madre Paccha-Duchicela, nació de la unión de Huayna Capac y Quispi
Duchicela, de la misma realeza local.
El joven monarca procrea en la propia Cori Duchicela, su mujer y
hermana, a Huallpa Capac o Huallca, heredero legítimo del reino de
Quito y el imperio. Mama Ocllo, conforme al lenguaje real de los
cuzcos y Quilago (Cori-Duchicela) de los quitu. Su hermano de ella
fue Huayna Palcón, el que asesinara a Quisquis, en un arrebato de
furia. Dentro del señorio de los cuzqueños, Inca Roca figura como
segundo en la dinastía de la región y según el cronista Gutiérrez
de Santa Clara quiere decir señor de los señores con igual
significado de Shilli; aquí aparecen las dos culturas: la quitu y
la cuzqueña acoplándose, en definitiva, haciendo la dinastía una
sola. Este pequeño hijo de Atahualpa, que luego iba a prolongarse,
por cinco siglos, fusionado con los Huaraca-Duchicelas, adoptó
apelativo tan célebre e ilustre de segundo emperador del Tahuantinsuyu.
La reina Cori Duchicela mostró especial preocupación por salvar de
la muerte a su hijo Huallpa Capac y lo consiguió, a cambio de su
vida. Nada extraño es que el Inca-Shilli se haya emparejado con su
hermana en matrimonio; precisamente porque, dentro de las leyes de
la sucesión, estaba previsto y reconocido este especial rito. El
propio Cieza de León, tan enterado de las costumbres reales de los
incas y sobre todo de las características de la sucesión del
señorío, informa que fue por ellos ordenado que el que hubiese de
ser Rey tomase a su hermana, hija legítima de su padre y madre,
por mujer, para que la sucesión del reino fuese por esta vía
confirmada en la casa real; pareciéndoles por esta manera que,
aunque la tal mujer, hermana del rey, de su cuerpo no fuese casta,
y usando algún hombre del quedase preñada, era el hijo que naciese
de ella y no de mujer extraña. Por estas cosas, o porque les
pareció a los que lo ordenaron que convenía, era Ley entre los
incas que el Señor que entre todos quedaba por emperador tomase a
su hermana por mujer, la cual tenía por nombre Coya que es nombre
de reina (5). En el reino de Quito, al inicio de la Colonia, la
Iglesia, por intermedio de su obispo, permitió este tipo de
matrimonio en el año 1587 a don Sancho Hacho de Velasco, señor de
Latacunga. En una de las claúsulas de su testamento dice
textualmente: fui casado con doña Francisca Sinagsichi, mi hermana
carnal de padre y madre, con la cual me casó el Inga por sus
leyes, haciendo en entierro de nosotros vivos haciendo
dispensación a su ley, y así lo otorgué por legítima mujer
saliendo de los Quijos, estando presente don García Díaz Arias
obispo de este obispado, etc. (6).
Atabalipa, en este caso, acataba la ley de los cuzcos desposándose
con su hermana Mama Ocllo-Cori Duchicela, hija del Emperador
Huayna Capac en Quispe Duchicela. Nótese que el historiador no
emplea el término coya que correspondía a las reinas, sino el de
Mama Ocllo, otorgándole importancia mítico-religiosa y uniéndola
con el origen de la dinastía, en que la Ocllo representaba el
principio y el origen materno socio-mítico-vegetal del pueblo
cuzqueño. ¿Por qué éstos símbolos míticos? Velasco conoció su
trascendencia y evitó el empleo del término coya, de reina, no
creadora, originadora del linaje como lo es Mama Ocllo. La asoció
al nombre regional de Cori Duchicela o Quilago reina, el de madre
creadora propia de los Quitu; junta las dos dinastías y destaca la
intención que tuvo Atabalipa, mediante este anudamiento
socio-religioso, a fin de que no hubiese ningún tipo de
predominancia étnica o de poder.
Bien sabido es que la guerra entre los hermanos se suscitó por
celos e intenciones de dar preponderancia, en caso de Atabalipa a
Quito y su dinastía y en el de Huscara, igualmente, por mantener
la hegemonía del imperio en cuanto gigante cosmogónico.
En el momento en que su tío Calicuchima ocupó el Cuzco, Mama Ocllo
Cori Duchicela pasó a ser la emperatriz del Tahuantinsuyu.
Ejerciendo y reconociéndosele su especial condición, le sorprende
la conquista y por su autosacrificio salva de la matanza ordenada
por Rumiñahui a su primogénito. Este es el tronco, única rama que
no tuvo mezclas, sino con las de la propia dinastía local.
La dinastía de los Duchicela, con Atabalipa, alcanza total
preponderancia, habiéndose convertido las demás concubinas en
pallas-princesas o chipas, simples mujeres que cumplían el rol de
madres; como lo fue Huayca Ocllo, madre de Francisco, el Auqui; y
Mama Ussica, madre de Carlos Atabalipa. Estos eran, a no dudarlo,
hijos del Inca, sin derecho a sucesión.
A este hecho singular cabe asociarlo con otro de igual
importancia. El propio Inca Rocca o Hualpa Cápac tuvo hermana en
Puruguaya Grande. No sabemos si doña María Atabalipa era hermana
entera de inca Rocca o su medio hermana; fue casada con un
personaje del norte, el Señor Panquilango. Así, en tierra materna,
el emperador tuvo dos hijos: Inca Rocca o Túpac Huallpa, ya
citado, y doña María Atabalipa Panquilango, cuya hija Juana
Atabalipa vuelve a unirse con Gabriel Caravajal, del señorío de
Caranqui. Estos Ango, intencionalmente perdidos en un mimetismo
justificado, por razones de sangre, se unieron constantemente con
los señores o señoras de Carangue; los Angos, símbolo de identidad
cultural de los Caras, fue la matriz de donde provino
posteriormente la descendencia de Atabalipa. El propio Francisco,
denominado auqui, se unió en matrimonio con doña Beatriz Ango,
hija de Alonso Ango de la misma cepa y sucesión.
Tanto Inca Rocca como doña María Atabalipa Panquilango, históricos
personajes, después de la conquista escaparon de la matanza
preparada por Rumiñahui, considerado tirano por unos y héroe por
otros. Y así como de la junta que hizo de éllos Benalcázar,
entregándolos a Almagro, quien encomendó a unos a los frayles de
San Francisco en Quito y a otros a los dominicos en el Cuzco,
éstos, sin que sepamos hasta ahora los motivos válidos para ello,
escaparon de los penosos acontecimientos, permaneciendo en oscura
soledad y al margen de reclamos legales, sin pretender conseguir
prerrogativas del blanco, como sucedió con la mayoría de los hijos
y nietos de Atabalipa.
En el libro publicado en 1933, en Guayaquil, por Luis Felipe
Huaraca Duchicela, bajo el Título de Legalidad Histórica de la
Dinastía de los Duchicelas, el propio autor habla del tronco de la
dinastía, de Rocca. En su exposición ante el Juez Civil, dice: más
la suerte quizo que no fuera realidad tal cosa (la muerte) y que
fuera salvado uno de los hijos del Emperador Atahualpa, quizás el
menor de todos ellos, por parientes cercanos que huyendo del
terror de las huestes conquistadoras se escondieron en las
poblaciones de Cacha y Yaruquíes, en la primera de éstas crió el
Inca Rocca Duchicela XVIII, hijo legítimo del Emperador Atahualpa
y de doña Cori Duchicela, etc. Cori Duchicela fue llevada poco
después a donde estaba su hijo único salvo, el entonces principe
Rocca, a la población de Cacha y es más que probable que allí
terminó sus días. El Inca Rocca, Shiry Duchicela XVIII, sucedió a
su padre Atahualpa. Rocca contrajo matrimonio con la hija del
Cacique Ango llamada también Ango, oriunda de Otavalo (7). De aquí
deviene la descendencia de esta Real Dinastía, como consta en el
esquema de los Inca Roca.
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LOS INCA ROCA |
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ORDEN DE DESCENDENCIA |
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ATABALIPA
Casado con la Princesa
Cori Duchicela |
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TUPAC o INCA ROCA o
DUCHICELA XVIII
Casado con
COQUILAGO ANGO |
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CHASCA DUCHICELA XIV
Casado con
GUANAPI DELAWARE |
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QUITU DUCHICELA XX
Casado con
ACARABI-AMAZONA |
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QUITU DUCHICELA XXI
Casado con
PANTUZ AUQUI |
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CACOANGO DUCHICELA XXII
Casado con
ANTISUYU CHUNCHOS |
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TIBURCIO DUCHICELA XXIII
Casado con
CHASATUL-GUASLAN |
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MARGARITA DUCHICELA XXIV
Casada con
JOSE MANUEL HERNANDEZ |
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TOMASA DUCHICELA XXV
Casada con
MARTIN HUARACA |
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LUIS FELIPE HUARACA
DUCHICELA XXVI |
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En el transcurso de los 450 años posteriores a la conquista, se
sucedieron sin interrupción once emperadores, conservando, como en
ningún caso, la pureza étnica en sus uniones; sólo en el caso de
doña Margarita Duchicela XXIV aparece no sé si un blanco o
mestizo, mezclando su sangre real indígena en el decurso de siete
generaciones.
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