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LOS AUTORES

Encuadernación lujo 246 p.

DL.: V2717-1992

© Edym, Es

 

CAPÍTULO I

El asanbulu, el ayllu y la comunidad importada por los europeos

El ayllu de origen cuzqueño y el asambulu quitu

Diferencia entre el ayllu y parentesco social de los quitu

La comunidad introducida por los europeos

Salvaguarda de la comunidad histórica o asambulu

Interpretación lingüística del nombre Duchicela

Posibles representaciones mítico-sociales de la autoridad

 

CAPÍTULO II

El tahuantinsuyu y el señorío de los cuzcos

Huayna Cápac y la fusión con los señoríos de Quito

Señorío o mantayazgo de los Lito o Chumo

La descendencia real en la hija del señor de Licán

La tierra de los Píllaro

Atabalipa shilli – Inca

NOTAS CAP. II

 

CAPÍTULO III

Los hijos de Atahualpa (Atabalipa) y la desconocida descendencia de Mama Cori Duchicela

Reinado de Inca Roca

El destino de Hualpa Cápac o Inca Roca

Chasca Duchicela XIX

Quitu Duchicela XX

Toa Duchicela XXI

Cacoango Duchicela XXII

Tiburcio Duchicela XXIII

Margarita Duchicela XXIV

Tomasa Duchicela XXV

Los Mayancela

Don Francisco Mayancela Carrillo

Luís Felipe Huaraca Duchicela XXVI

Luís Felipe Calvín Huaraca Duchicela XXVII Ramírez-Santa Cruz Salazar

NOTAS CAP. III

 

CAPÍTULO IV

Los linajes Curicelas y Seflas

El Códice de Sefla y Oro

Las estirpes puruguayas

NOTAS CAP. IV

 

CAPÍTULO V

La matriz y el tronco de los Duchicela

Doña María Duchicela Nanguay

Juan Roberto Duchicela Nanguay

Alfonso Duchicela y la curva regresiva en la sucesión

341 años de sucesión en la real casa Duchicela

NOTAS CAP. V

 

CAPÍTULOVI

Cacha, realidad histórica y geográfica: La dislocada geografía de los cerros de Yaruquíes

El Obraje de San Pedro Cacha

Llactayos y mitmas en Yaruquíes y Cacha

Señorío y pueblo de Yaruquíes

Bulu, ayllo y parcialidades de Siviquíes

Bulu, ayllo y parcialidad de Cacha

Los mitmas Chapalbai de Cacha

Bulu y ayllo de Quera. Los Lobato

Bulu y ayllo de Gatazo

NOTAS CAP. VI

 

BIBLIOGRAFÍA DE LOS MISMOS AUTORES
 
 

CAPÍTULO III

Los hijos de Atahualpa (Atabalipa) y la desconocida descendencia de Mama Cori Duchicela


El Tahuantinsuyu despertó, de pronto, en las tinieblas, cuando Illapa, el dios del rayo, fue aprisionado por los arcabuces de los blancos. Cuando este suceso tiene lugar, el emperador del Tahuantinsuyu saboreaba las recientes victorias contra su hermano Huascara. La prisión de Atabalipa, arteramente preparada por el conquistador, llevó de la primera sorpresa al pánico colectivo, por razones sociohistóricas antes que míticas. La familia real y los hijos de Atabalipa se encontraban en Liribamba y en Quito. Ello permitió ampararlos, primero frente al furor en la estrategia defensiva, impuesta por Rumiñahui, y luego del cúmulo de ambiciones de Benalcázar y sus hombres, que llegaban a este reino en aquel no bien interpretado hecho histórico.
El monarca, desde Cajamarca, apenas tuvo tiempo para encomendar a su hermano el Inca Illescas el cuidado de su familia y mujer principal quien, a la fecha, residía en Liribamba. Este testimonio así hilvanado lo debemos al padre Velasco, el único historiador que recogió cuidadosamente las tradiciones de la familia real. Empleando los métodos y técnicas adecuadas, se adentró en la información oral de los aborígenes; él, con innegable paciencia, atesoró aquellos datos y luego en brillante cronología los plasmó en su Historia Antigua, única fuente de la que se pueden extractar todos esos testimonios que aún superviven en la memoria social de innumerables comunidades nativas. Su hacer histórico fue, ante todo, una innovación metodológica y de técnicas que, recién hoy día, se emplean con el nombre de etnohistoria o etnografía. Con una visión científica actualizada, ella permite desentrañar la verdadera presencia de los pueblos que, siendo sometidos por conquista y colonización, jamás fueron sojuzgados ni como culturas ni como etnias.

En cuanto a los hijos de Atabalipa, incontables investigadores abordan el tema: unos con alguna fortuna y otros con imperdonables errores, dejan no pocos testimonios al respecto. En parte, logramos recavar alguna información nueva adicional. En Los Señores Naturales, por falta de datos, dejamos un ligero esquema de Inca Roca, casi al finalizar el texto del libro citado.
De los descencendientes, aparecen como tales en la historia don Francisco, el Auqui, casado con doña Beatriz Coquilago Ango, hija del Señor de Caranqui, Alonso Ango; de su descendencia no quedan vestigios. Este personaje fue hijo de Atabalipa en Hayca-Ocllo. Igualmente el emperador procreó en Mama Ussica a Carlos Atabalipa; su descendencia se diluyó en el primer mestizaje. Otro hijo que se menciona en Quito fue Felipe Atabalipa, citado más de una vez.
Reiteradamente los propios descendientes de Inga Rocca, hijo de Atabalipa, insisten en su presencia en la dinastía del Inca ligada con los Duchicela. Se oyó con incredulidad aquel testimonio vivo y sólo
actualmente se otorga crédito histórico a tales informaciones. Uno de los descendientes, Luis Felipe Huaraca Duchicela, levantó hacia 1933, en la ciudad de Guayaquil, Información Sumaria con testigos, para probar el origen de la dinastía real de cuzcos y duchicelas, respectivamente.
Para dar solidez histórica, hay que retornar a la única fuente veraz que hay al respecto, la Historia Antigua del padre Juan de Velasco; en efecto, en el tomo II, al referirse a la conquista del reino de Quito y al tesoro del rescate, advierte que Rumiñahui nada quiso entregar de él. Agrega, además, que el propio Atabalipa encomendó con sumisión a Illescas, su hermano, el cuidado y crianza de los hijos tiernos del difunto de los cuales se había apoderado (Rumiñahui) en su ausencia (1) e insiste que el Inca le había urgido el cuidado de sus hijos pequeños y de la Reina Mama Cori (2).
El historiador no se contentó con dejar referencias generales y, para que se entienda claramente, se refiere a otros sucesos ligados a la dinastía. Conoció, seguramente por el testimonio escrito de Niza o por las tradiciones orales de los indios de Cacha y Yaruquies, del convite que preparó Rumiñahui para la nobleza; pero fue engañado por Mama Ocllo-Cori Duchicela, primera mujer y hermana paterna de Atahualpa muy capaz y advertida (3). Ésta, con mucha finura, sin resentir el orgullo del tirano, comprendiendo a tiempo cual era el propósito, pidió a éste que le enterrase junto a su marido y ...retiróse la Reina sola a su vivienda y se dio a sí misma la muerte, para acompañarle a Atahualpa y prevenirle a su único hijo HUALPA CAPAC el sepulcro (4).
Rumiñahui cumple con su propósito, pasa a cuchillo a todos los nobles después del banquete y en medio de la embriaguez ahorca a Illescas haciendo de su piel un tambor, para exhibir sobre él su calavera.

La llamada Mama Ocllo Cori Duchicela por Velasco, coyuntura de la realeza cuzqueña y quiteña, llevaba en su sangre las dos dinastías, la del Cuzco y la de Quito, respectivamente.
Cori Duchicela, hermana paterna de Atabalipa y prima hermana de su madre Paccha-Duchicela, nació de la unión de Huayna Capac y Quispi Duchicela, de la misma realeza local.
El joven monarca procrea en la propia Cori Duchicela, su mujer y hermana, a Huallpa Capac o Huallca, heredero legítimo del reino de Quito y el imperio. Mama Ocllo, conforme al lenguaje real de los cuzcos y Quilago (Cori-Duchicela) de los quitu. Su hermano de ella fue Huayna Palcón, el que asesinara a Quisquis, en un arrebato de furia. Dentro del señorio de los cuzqueños, Inca Roca figura como segundo en la dinastía de la región y según el cronista Gutiérrez de Santa Clara quiere decir señor de los señores con igual significado de Shilli; aquí aparecen las dos culturas: la quitu y la cuzqueña acoplándose, en definitiva, haciendo la dinastía una sola. Este pequeño hijo de Atahualpa, que luego iba a prolongarse, por cinco siglos, fusionado con los Huaraca-Duchicelas, adoptó apelativo tan célebre e ilustre de segundo emperador del Tahuantinsuyu.
La reina Cori Duchicela mostró especial preocupación por salvar de la muerte a su hijo Huallpa Capac y lo consiguió, a cambio de su vida. Nada extraño es que el Inca-Shilli se haya emparejado con su hermana en matrimonio; precisamente porque, dentro de las leyes de la sucesión, estaba previsto y reconocido este especial rito. El propio Cieza de León, tan enterado de las costumbres reales de los incas y sobre todo de las características de la sucesión del señorío, informa que fue por ellos ordenado que el que hubiese de ser Rey tomase a su hermana, hija legítima de su padre y madre, por mujer, para que la sucesión del reino fuese por esta vía confirmada en la casa real; pareciéndoles por esta manera que, aunque la tal mujer, hermana del rey, de su cuerpo no fuese casta, y usando algún hombre del quedase preñada, era el hijo que naciese de ella y no de mujer extraña. Por estas cosas, o porque les pareció a los que lo ordenaron que convenía, era Ley entre los incas que el Señor que entre todos quedaba por emperador tomase a su hermana por mujer, la cual tenía por nombre Coya que es nombre de reina (5). En el reino de Quito, al inicio de la Colonia, la Iglesia, por intermedio de su obispo, permitió este tipo de matrimonio en el año 1587 a don Sancho Hacho de Velasco, señor de Latacunga. En una de las claúsulas de su testamento dice textualmente: fui casado con doña Francisca Sinagsichi, mi hermana carnal de padre y madre, con la cual me casó el Inga por sus leyes, haciendo en entierro de nosotros vivos haciendo dispensación a su ley, y así lo otorgué por legítima mujer saliendo de los Quijos, estando presente don García Díaz Arias obispo de este obispado, etc. (6).
Atabalipa, en este caso, acataba la ley de los cuzcos desposándose con su hermana Mama Ocllo-Cori Duchicela, hija del Emperador Huayna Capac en Quispe Duchicela. Nótese que el historiador no emplea el término coya que correspondía a las reinas, sino el de Mama Ocllo, otorgándole importancia mítico-religiosa y uniéndola con el origen de la dinastía, en que la Ocllo representaba el principio y el origen materno socio-mítico-vegetal del pueblo cuzqueño. ¿Por qué éstos símbolos míticos? Velasco conoció su trascendencia y evitó el empleo del término coya, de reina, no creadora, originadora del linaje como lo es Mama Ocllo. La asoció al nombre regional de Cori Duchicela o Quilago reina, el de madre creadora propia de los Quitu; junta las dos dinastías y destaca la intención que tuvo Atabalipa, mediante este anudamiento socio-religioso, a fin de que no hubiese ningún tipo de predominancia étnica o de poder.
Bien sabido es que la guerra entre los hermanos se suscitó por celos e intenciones de dar preponderancia, en caso de Atabalipa a Quito y su dinastía y en el de Huscara, igualmente, por mantener la hegemonía del imperio en cuanto gigante cosmogónico.

En el momento en que su tío Calicuchima ocupó el Cuzco, Mama Ocllo Cori Duchicela pasó a ser la emperatriz del Tahuantinsuyu. Ejerciendo y reconociéndosele su especial condición, le sorprende la conquista y por su autosacrificio salva de la matanza ordenada por Rumiñahui a su primogénito. Este es el tronco, única rama que no tuvo mezclas, sino con las de la propia dinastía local.
La dinastía de los Duchicela, con Atabalipa, alcanza total preponderancia, habiéndose convertido las demás concubinas en pallas-princesas o chipas, simples mujeres que cumplían el rol de madres; como lo fue Huayca Ocllo, madre de Francisco, el Auqui; y Mama Ussica, madre de Carlos Atabalipa. Estos eran, a no dudarlo, hijos del Inca, sin derecho a sucesión.
A este hecho singular cabe asociarlo con otro de igual importancia. El propio Inca Rocca o Hualpa Cápac tuvo hermana en Puruguaya Grande. No sabemos si doña María Atabalipa era hermana entera de inca Rocca o su medio hermana; fue casada con un personaje del norte, el Señor Panquilango. Así, en tierra materna, el emperador tuvo dos hijos: Inca Rocca o Túpac Huallpa, ya citado, y doña María Atabalipa Panquilango, cuya hija Juana Atabalipa vuelve a unirse con Gabriel Caravajal, del señorío de Caranqui. Estos Ango, intencionalmente perdidos en un mimetismo justificado, por razones de sangre, se unieron constantemente con los señores o señoras de Carangue; los Angos, símbolo de identidad cultural de los Caras, fue la matriz de donde provino posteriormente la descendencia de Atabalipa. El propio Francisco, denominado auqui, se unió en matrimonio con doña Beatriz Ango, hija de Alonso Ango de la misma cepa y sucesión.

Tanto Inca Rocca como doña María Atabalipa Panquilango, históricos personajes, después de la conquista escaparon de la matanza preparada por Rumiñahui, considerado tirano por unos y héroe por otros. Y así como de la junta que hizo de éllos Benalcázar, entregándolos a Almagro, quien encomendó a unos a los frayles de San Francisco en Quito y a otros a los dominicos en el Cuzco, éstos, sin que sepamos hasta ahora los motivos válidos para ello, escaparon de los penosos acontecimientos, permaneciendo en oscura soledad y al margen de reclamos legales, sin pretender conseguir prerrogativas del blanco, como sucedió con la mayoría de los hijos y nietos de Atabalipa.

En el libro publicado en 1933, en Guayaquil, por Luis Felipe Huaraca Duchicela, bajo el Título de Legalidad Histórica de la Dinastía de los Duchicelas, el propio autor habla del tronco de la dinastía, de Rocca. En su exposición ante el Juez Civil, dice: más la suerte quizo que no fuera realidad tal cosa (la muerte) y que fuera salvado uno de los hijos del Emperador Atahualpa, quizás el menor de todos ellos, por parientes cercanos que huyendo del terror de las huestes conquistadoras se escondieron en las poblaciones de Cacha y Yaruquíes, en la primera de éstas crió el Inca Rocca Duchicela XVIII, hijo legítimo del Emperador Atahualpa y de doña Cori Duchicela, etc. Cori Duchicela fue llevada poco después a donde estaba su hijo único salvo, el entonces principe Rocca, a la población de Cacha y es más que probable que allí terminó sus días. El Inca Rocca, Shiry Duchicela XVIII, sucedió a su padre Atahualpa. Rocca contrajo matrimonio con la hija del Cacique Ango llamada también Ango, oriunda de Otavalo (7). De aquí deviene la descendencia de esta Real Dinastía, como consta en el esquema de los Inca Roca.

LOS INCA ROCA

ORDEN DE DESCENDENCIA

ATABALIPA

Casado con la Princesa Cori Duchicela

 

TUPAC o INCA ROCA o DUCHICELA XVIII

Casado con

COQUILAGO ANGO

 

CHASCA DUCHICELA XIV

Casado con

GUANAPI DELAWARE

 

QUITU DUCHICELA XX

Casado con

ACARABI-AMAZONA

 

QUITU DUCHICELA XXI

Casado con

PANTUZ AUQUI

 

CACOANGO DUCHICELA XXII

Casado con

ANTISUYU CHUNCHOS

 

TIBURCIO DUCHICELA XXIII

Casado con

CHASATUL-GUASLAN

 

MARGARITA DUCHICELA XXIV

Casada con

JOSE MANUEL HERNANDEZ

 

TOMASA DUCHICELA XXV

Casada con

MARTIN HUARACA

 

LUIS FELIPE HUARACA DUCHICELA XXVI



En el transcurso de los 450 años posteriores a la conquista, se sucedieron sin interrupción once emperadores, conservando, como en ningún caso, la pureza étnica en sus uniones; sólo en el caso de doña Margarita Duchicela XXIV aparece no sé si un blanco o mestizo, mezclando su sangre real indígena en el decurso de siete generaciones.