El arte y la mujer en las primeras vanguardias

(c) Raquel Castañer / Isabel Gil Cebrián / María de Perinat, 1997  Facultad de Bellas Artes - Universidad Politécnica de Valencia - España. 

 

Frida Kahlo (México, 1907), cuya obra y personalidad son consecuencia de dos factores fundamentales: Su desmedido amor y obsesión por la figura de su marido, el muralista mejicano Diego Ribera, y su quebradiza salud, fruto de todos los procesos quirúrgicos que sufrió a lo largo de su vida. La forma tan cruda y desgarrada de expresar sus sentimientos y anhelos más profundos, a través de sus numerosos autorretratos.

   
     
 

Frida y Diego, casados en Agosto de 1929. Divorciados en 1939. En 1940 Frida vuelve a casarse. Frida llegó a decir: he sufrido dos accidentes en mi vida; el primero a los dieciocho años, cuando me atropelló un tranvía, y el segundo es Diego Ribera.
 

 

Diego en el pensamiento, 1929

   

           Diego en el pensamiento, (?)

 


Otro de los factores que, en nuestra opinión, diferencia el arte creado por mujeres, es, en sí mismo, la relación tan estrecha que existe entre la mujer y la conciencia de tener órganos internos que están vivos, que varían, que funcionan: la relación con su cuerpo, con sus cambios hormonales; su relación con el dolor, desde la menarquía a la menopausia. Es obvio que la tolerancia al dolor de la mujer es mayor que la del hombre y, lógicamente, esto hace que su sensibilidad sea diferente. 

 

Las Dos Fridas, 1939 
 
 
 

El venado herido, 1946

 

Frida Kahlo es notable ejemplo de artista que sufrió tremendos dolores físicos, que no sólo fueron impedimento sino acicate de su propia obra (entre 20 y 30 operaciones; se aficiona a la morfina y llega a beber una botella diaria de brandy, para aguantar los dolores).

 

   
 
 

Artistas estudiadas en este ensayo: Berthe Morisot, Frida Kahlo, Sonia Delaunay, Meret Oppenheim, Georgia O'keeffe, Tamara De Lempicka