| Meret Oppenheim (Berlín, 1913). |
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Como ejemplo de mujer desinhibida, tanto
artística como sexualmente, tenemos a Meret Oppenhein. Con veinte
años viajó de Suiza a París, dispuesta a comerse el mundo. Se relacionó
con la mayoría de los artistas pertenecientes al dadá. Empezó posando
como modelo desnuda para Man Ray y acabó acostándose con la mayoría del
grupo hasta llegar a incorporarse a él. Guapa, inteligente, culta y
sofisticada; su deseo de libertad cautivó a los artistas parisienses
contemporáneos a ella. En 1934 conoció a Max Ernst, con quien se
involucró de una manera apasionada durante un año.
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Con independencia de todo esto, ¿por qué no
existe ninguna artista relevante en la Historia del Arte? Nosotras
opinamos que ello se debe a varias razones. En primer lugar, porque la
cultura de Occidente, fundamentada en la cultura cristiana,
históricamente romana y papal, ha sido profundamente patriarcal y ha
sublimado la creatividad femenina al hogar, al cuidado y educación de
los hijos. En el hogar, las labores cotidianas más enriquecedoras, como
la cocina, la costura, la decoración, eran el lugar donde se podían
volcar las mujeres con la tolerancia del estatus quo. A ello se añade, y
como consecuencia también, el tardío y escaso acceso de la mujer a la
educación superior. Si suponemos que el arte es cultura, la consecuencia
"cae por su propio peso". Además,
cuando las mujeres podían tener cierta dependencia económica y recibir
cierta dosis de información, el arte era considerado para ellas, no como
otra ocupación a la que una pudiera consagrarse sino como un
entretenimiento más, para el ocio o para uso social, como tocar un
instrumento, el ganchillo o el encaje de bolillos.
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